Información

Primer Encuentro de Gestión Biocultural del Territorio en Cuetzalan: crónica

En octubre del 2025, Cuetzalan del Progreso, un municipio emblemático de la Sierra Nororiental de Puebla, se convirtió en faro de reflexión y resistencia al acoger el Primer Encuentro de Gestión Biocultural del Territorio y la Novena Reunión Nacional de Patrimonio Biocultural, bajo el lema “Reconstruyendo Territorios y Planes de Vida”.

Este primer encuentro de gestión biocultural, que tuvo lugar en Cuetzalan el 23, 24 y 25 de octubre del 2025,fue impulsado por la Licenciatura en Gestión Territorial e Identidad Biocultural (LGTIB) de la BUAP, con sede en este municipio, así como por el Comité de Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan (COTIC), la Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske (UCTT), el Grupo Interdisciplinario Medio Ambiente y Sociedad (GIMAS), el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) y la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado (VIEP) de la BUAP.

El evento superó el formato académico tradicional para establecer “diálogos circulares, de ida y vuelta” entre estudiantes, líderes comunitarios, académicos y organizaciones sociales.

Compartiendo saberes

Estudiantes de la escuela Tosepan Kalnemaxtiyolan en una ceremonia del encuentro (24 de octubre del 2025)  

Encuentro de Jóvenes

Pláticas entre iguales el primer día del encuentro / Imágenes: cortesía de la LIC. En Gestión Territorial e Identidad Biocultural

El objetivo central de esta movilización de saberes, cuyos principales organizadores fueron Luís Enrique Fernández Lomelín, coordinador de la Licenciatura en Gestión Territorial e Identidad Biocultural, y Pascual Diego Peralta, presidente del Órgano Ejecutivo del COTIC, fue sentipensar y construir estrategias colectivas para alcanzar la “vida digna” o “Buen Vivir” (Yeknemilis en náhuatl) en este siglo XXI.

Este imperativo cobra una urgencia especial en Cuetzalan, reconocido como uno de los “nodos bioculturales más importantes” de México, con una historia de “largos procesos en defensa del territorio”.

El Dr. Luis Enrique Fernández Lomelín enmarcó la trascendencia de la reunión, que congregó a “más de 150 expertos en temas de biocultura, etnoecología y otros” de la Red de Patrimonio Biocultural.

Para el doctor en Desarrollo Regional en el Colegio de Tlaxcala, las comunidades originarias tienen un conocimiento esencial que compartir:

Primer Encuentro de Gestión Biocultural
Luís Enrique Fernández Lomelín en la inauguración del Primer Encuentro de Gestión Biocultural / Imagen: cortesía de Miguel Mota

“Las comunidades originarias tienen mucho que enseñarnos y mucho que mostrarles sobre cómo se vive bien. Sí. La famosa vida digna. Y de eso vamos a platicar durante 3 días”.

Luís Enrique Fernández Lomelí

Enfatizó que la clave está en el diálogo que se da en la práctica, “en los territorios atravesados por los quehaceres: es en la cocina, es haciendo la tortilla, es sembrando la tierra, es formando gente, es aprendiendo de los demás, aprendiendo de los abuelos”.

El relevo generacional es crucial, pues a los jóvenes les tocará “decidir su territorio los próximos 10, 15, 20 años”.

Los tres días de trabajo se articularon en torno a ejes temáticos específicos: el primero dedicado a “Lenguas Vivas e Identidad Biocultural” (en la Casa de la Cultura), el segundo a “Educación Biocultural y Saberes Locales” (en el Kalnemachtiloyan, escuela de la cooperativa Tosepan), y el tercero a “Territorios Vivos y Planes de Vida”.

La LGTIB: Forjando gestores del territorio

El programa académico de la Licenciatura en Gestión Territorial e Identidad Biocultural (LGTIB) se gestó a partir de los talleres de participación social en el proceso de construcción del Ordenamiento Ecológico Territorial (OET) del municipio en 2009.

Allí, las comunidades señalaron una “fuerte desvalorización de lo propio, pérdida de la lengua y de desarraigo a la tierra”, lamentando que “las universidades están expulsando a nuestras juventudes”.

Así pues, el encuentro no se entiende sin su principal motor académico y social: la Licenciatura en Gestión Territorial e Identidad Biocultural (LGTIB) de la BUAP. Impartida desde agosto de 2018 en la sede de Cuetzalan.

La carrera surgió como una respuesta directa a las problemáticas identificadas por las comunidades nahua y totonaca de la Sierra Norte y Nororiental de Puebla, una zona que sufre drásticos cambios económicos y ambientales.

La Licenciatura busca formar profesionistas capaces de abordar problemas complejos derivados de la relación ser humano-naturaleza desde una perspectiva biocultural, evitando la “dominancia disciplinar” e integrando visiones que van “más allá de las miradas tecnocientíficas”.

Su compromiso es revalorar los saberes locales y fomentar el “diálogo de saberes” como principio fundamental.

Un modelo educativo contextualizado

A diferencia de los planes de estudio tradicionales, la LGTIB opera mediante un sistema modular, único en toda la BUAP, estructurado en 16 módulos y talleres.

Cada módulo se enfoca en el desarrollo de un proyecto en torno a problemáticas locales concretas del territorio, como los “megaproyectos,” la soberanía alimentaria, y la organización social.

El perfil de egreso está íntimamente ligado a la buena vida (Yeknemilis) que se busca construir dentro de las comunidades. La carrera dota a los estudiantes de la capacidad de argumentar, contrastar, y construir un discurso que une “saberes locales con conocimientos globales”.

Sus estudiantes, muchos hablantes de náhuatl, ya han desarrollado investigaciones pertinentes, como diagnósticos de suelo para cafetales y talleres de construcción de planes de vida comunitarios desde una perspectiva biocultural.

La defensa del territorio: cosmopolítica nahua en lucha contra los proyectos de muerte

La Sierra Nororiental de Puebla es un “laboratorio biocultural” caracterizado por su alta diversidad biológica, cultural y lingüística. Este territorio, habitado por pueblos nahua (maseuales) y totonacos, es un centro de origen y diversificación genética del maíz.

La lucha histórica del pueblo masewal por la defensa de su territorio y autonomía se remonta al siglo XVII.

forest of fog, fern arboreo, fern, cyatea, biodiversity, montane forest, nature, hiking, waterfall, beauty, cuetzalan, vegetation, river, cyatea, montane forest, montane forest, montane forest, montane forest, montane forest, waterfall
Cuetzalan del Progreso: naturaleza y cultura en coexistencia / Imagen: archivo WordPress

El movimiento actual se intensificó desde 2008 ante la amenaza depredadora de los llamados “proyectos de muerte”, término con el que los nahuas y totonacos califican a las concesiones mineras, los proyectos hidroeléctricos, la extracción de hidrocarburos y la posible introducción de maíces transgénicos.

El Ordenamiento Territorial (OET) como herramienta de lucha

Ante esta agresión, las comunidades maseuales de Cuetzalan, con su notable “capacidad organizativa y su gran creatividad política”, optaron por actuar dentro del marco legal para subvertir las agresiones del Estado. Esto se materializó en la elaboración de un Ordenamiento Ecológico Territorial (OET) participativo.

Alejandra López García, investigadora del CUPREDER, destacó la singularidad de este proceso: Cuetzalan fue la “gran escuela de aprendizaje” para la BUAP, obligando a replantear la metodología para dialogar el conocimiento científico-técnico con los saberes locales.

Primer Encuentro de Gestión Biocultural
Alejandra López, investigadora del Cupreder, en el cierre del encuentro / Imagen: cortesía de Miguel Mota

El OET, producto de talleres y asambleas con más de 1,300 personas, sirvió como un instrumento político vital, demostrando su eficacia al ser invocado exitosamente para dirimir conflictos contra una línea de alta tensión y obligando a Pemex a reconocer su normativa interna, con lo cual se impidieron las exploraciones de hidrocarburos en el municipio de Cuetzalan del Progreso.

La lucha se basa en el concepto de la comunidad territorial o altepet / chuchutsipi, que es actualizado ante la amenaza. Aldegundo González Álvarez, miembro del pueblo Maéwal y exdirector del COTIC, señaló que este movimiento busca construir una “alternativa al poder del Estado que está promoviendo territorios de muerte”.

Cosmopolítica vs. reduccionismo patrimonial

Mientras organizaciones como la U.C. Tosepan Titataniske movilizan legítimamente el concepto de “patrimonio biocultural” —valorizando el Kuojtakiloyan (monte útil o agroecosistema de cafetal bajo sombra) y productos como la miel de abeja nativa (pisilnekmej)—, existe una capa más profunda de la relación con el territorio que la academia y los propios líderes buscan visibilizar.

Académicos de la Red de Patrimonio Biocultural advirtieron sobre el riesgo del “reduccionismo patrimonial”. El patrimonio biocultural, al ser selectivo, tiende a excluir la complejidad de la cosmopolítica totonaca-nahua. Esta cosmopolítica concibe la vida en un sistema sociocósmico donde las relaciones de poder no solo son entre humanos, sino también con “personas no humanas” (divinidades, espíritus-dueños, ancestros).

Esta visión implica que la tierra, el bosque, el agua, y hasta el suelo, “están vivos”, y el respeto por ellos es una ética de sustentabilidad. Aldegundo González ejemplificó esta cosmogonía recordando la historia del tenancowat (salamandra/anfibio), guardián del agua, cuya protección es un mandato para el cuidado del territorio.

Víctor Toledo: fundador del Patrimonio Biocultural y voz de la Ecología Profunda

La presencia, aunque virtual, del Dr. Víctor Manuel Toledo, investigador emérito del Instituto de Ecología de la UNAM y exsecretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), marcó uno de los momentos más emotivos del encuentro, especialmente durante el homenaje rendido en su honor.

Eckart Boege platicando sobre Víctor Toledo en el primer encuentro biocultural / Imagen: Miguel Mota

El Dr. Toledo, quien no pudo asistir presencialmente pues estaba “viajando en el Tren Maya” en Campeche, fue reconocido por su trayectoria de más de 50 años en la investigación y defensa de la interdependencia entre los ecosistemas y los saberes de los pueblos originarios.

Reconocimiento como fundador de la bioculturalidad

En el contexto del Primer Encuentro de Gestión Biocultural, Toledo fue celebrado como el fundador del concepto de patrimonio biocultural, entendido como la interdependencia en la que la diversidad biológica y la diversidad cultural forman “una sola trama de vida”. Su trabajo teórico se concibe como el fundamento para la creación de redes políticas y “territorios vivos”.

ECKART BOEGE

Eckart Boege Schmidt (1946, Puebla, México), antropólogo social y etnólogo, experto en patrimonio biocultural indígena. Doctor por Univ. de Zúrich, investigador emérito INAH. Autor clave en diversidad cultural y sostenibilidad.

El antropólogo Eckart Boege Schmidt resaltó que Toledo fue el primero en introducir el concepto de diversidad biocultural a México, partiendo específicamente de la experiencia del movimiento social de Cuetzalan y la defensa de lo propio.

Conceptualmente, su obra se define como la construcción de “ciencias para la vida”, que es una ciencia transdisciplinaria e interdisciplinaria que subvirtió el orden de la ciencia positivista.

Otros trabajos fundamentales que antecedieron y contribuyeron al desarrollo de esta temática incluyen el Atlas etnoecológico de México y Centro América (2001), en el que Toledo y sus colaboradores usaron por primera vez en el medio mexicano el concepto de diversidad biocultural.

Además, se mencionó su libro La memoria biocultural (2008), escrito con Narciso Barrera-Bassols.

La noción de memoria biocultural fue incluso citada por Boege como un elemento fundamental que se moviliza en la lucha contra amenazas como la minería en la región.

Influencia directa en Cuetzalan: una obra clave

La conexión de Toledo con la Sierra Nororiental de Puebla es considerada esencial. El Dr. Boege, colega y cofundador de la Red del Patrimonio Biocultural, señaló que Toledo fue muy amigo del líder Álvaro Aguilar Ayón y que su trabajo en la zona se realizó en conjunto con Patricia Moguel y la Unión de Cooperativas Tosepan.

Primer Encuentro de Gestión Biocultural
Un ritual de agradecimiento para abrir el Primer Encuentro de Gestión Biocultural: saberes reconocidos / Imagen: cortesía de Miguel Mota

Su contribución más tangible a la región es la edición del libro de 2015, El Kuojtakiloyan: Patrimonio biocultural náhuat de la Sierra Norte de Puebla, México.

• Esta obra se centró en el manejo agroforestal del “monte útil” —el kuojtakiloyan—, y fue clave para elevar este concepto desde una denominación local a un “concepto” de uso más amplio.

• Toledo y Moguel caracterizaron el kuojtakiloyan como un “hallazgo agroforestal” que rescata las prácticas campesinas tradicionales, asociando los aspectos culturales, productivos y ecológicos.

• El libro fue resultado de un esfuerzo de sistematización de los conocimientos campesinos y la experiencia organizativa de la U. C. Tosepan, contando con el apoyo de investigadores bien establecidos como Toledo, Boege y Patricia Moguel, quienes han tenido un papel protagónico, académico y político, en el movimiento por la conservación biocultural.

Un legado humano, pero también político

Durante el homenaje, se destacó la trayectoria de Toledo como un “héroe de lucha, sacrificio, trabajo incansable, investigación y defensa del territorio”.

Se reconoció su papel como defensor del ambiente, la cultura y la bioculturalidad ante la política nacional, y su labor como formador de gente.

Su influencia se extendió a la función pública, pues llevó al gobierno de México, como titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), “la voz de la ecología profunda y la justicia socioambiental”.

Víctor Toledo en un evento de la la Universidad Veracruzana (UV) en julio del 2024 / Imagen: cortesía de la UV

El Dr. Boege mencionó una característica humana crucial de Toledo que impulsó su trabajo: su “asombro ante lo otro”. Este asombro ante la proeza de los campesinos e indígenas —como su capacidad para generar el kuojtakiloyan o dar origen a los maíces nativos— le fue transmitido a sus colegas y lo llevó a impulsar la formación de la Red del Patrimonio Biocultural, la cual busca relacionar la biocultura como una alternativa para construir otros mundos que no sean el capitalista.

En esencia, la mención de Toledo y su obra subraya la base intelectual que sostiene las luchas de Cuetzalan, proporcionando la teoría y los conceptos necesarios para la resistencia y la articulación de propuestas alternativas, como la defensa del territorio y la construcción del plan de vida.

La revalorización de los saberes: voces académicas y comunitarias

El Primer Encuentro de Gestión Biocultural contó con una amplia gama de dialogantes (Tlanos Notzani en náhuatl), enfatizando la necesidad de que los académicos se presten a “callar, acompañar [y] escuchar” a los sabedores locales en un diálogo de saberes verdaderamente honesto.

Durante el Primer Encuentro de Gestión Biocultural, el Dr. Eckart Boege celebró que el trabajo de la LGTIB y la Tosepan es “extraordinario” y que estamos en un movimiento de “reterritorialización” para construir alternativas al poder del Estado que promueve “territorios de muerte”.

Destacó que el plan de vida de la Tosepan (el Códice Maswal) es una construcción de “mucho tiempo de trabajo” y que se logra a través de la formación de “intelectuales orgánicos”.

En su análisis pedagógico, mencionó que la metodología para construir el plan de vida se basó en la pedagogía de la esperanza de Freire y la pedagogía de la pregunta.

Subrayó que es crucial “mover los conceptos y crear nuevos conceptos” para abordar la lucha por las distintas ontologías.

La Tosepan, parte integral del tejido comunitario de Cuetzalan, también estuvo presente en el encuentro

Alejandra López García: La subversión del Estado desde el municipio

Alejandra López García, colaboradora e investigadora del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder), enfocó su participación en el Ordenamiento Ecológico Territorial (OET) de Cuetzalan, el cual ayudó a construir.

López García enfatizó que el OET es un instrumento de política pública ambiental y que Cuetzalan fue la “gran escuela de aprendizaje” para el Cupreder, obligando a poner en diálogo el conocimiento científico y técnico con la experiencia de vida territorializada del municipio.

Sostuvo que el movimiento cuetzalteco optó por disputar el poder utilizando las reglas del Estado (a diferencia de otros modelos autonómicos). Instó a los jóvenes a multiplicar las capacidades para que los OET participativos sean “la norma” y no la excepción.

Resaltó también que el OET de Cuetzalan logró que las formaciones de vegetación se nombren con términos locales como “milpa” y “coctaquiloyo”.

Otros dialogantes y actores relevantes en el Primer Encuentro de Gestión Biocultural

El encuentro contó con una amplia representación institucional y comunitaria:

• Paulina Garrido Bonilla: Primera mujer presidenta del Consejo de la Unión de Cooperativas Tosepan, quien relató el proceso de tejer el Códice Mawel, el plan de vida a 40 años, y compartió la enseñanza de los abuelos de que el “Talkicpac está vivo”.

• Aldegundo González Álvarez: Miembro del pueblo Maéwal y ex Presidente del COTIC, quien abordó el concepto de territorios vivos desde la cosmogonía nahua, resaltando que el agua, la tierra y el fuego están vivos.

• Herminio García: Representante de la Unión de Cooperativas Tosepan, quien destacó la importancia de que el territorio “no solamente es un elemento es el conjunto de elementos y en el cual nosotros estamos incluidos”.

• Rufina Edit Villa Hernández (Doña Rufi): Mujer nahua y fundadora del colectivo Masehual Siuamej Mosenyolchicahwani (Mujeres Indígenas que se apoyan), quien compartió el valor de la organización comunitaria y la importancia de no perder el rumbo enseñado por los abuelos para “vivir mejor”.

• Representantes de la BUAP y organizaciones: El director del Complejo Regional Nororiental, Sergio Díaz Carranza, brindó apoyo institucional. Asistieron José Francisco Ávila Caso (Defensor de los Derechos Universitarios) y Gloria Martínez Carrera (Directora de la Academia de las Lenguas Indígenas del Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas).

También estuvieron presentes Leonardo Durán Olguín (asesor de Tosepan y COTIC), y Minneth Medina, directora de la Junta Intermunicipal Biocultural del Puuc, Yucatán y Coordinadora de la Red de Patrimonio Biocultural, así como el antropólogo Gunther Dietz y la Dra. María del Coral Morales Espinosa, destacada académica y educadora originaria del mismo Cuetzalan.

• Voces de la Juventud: 

Guadalupe Márquez Reyes (preparatoria Cuetzalan) y Esperanza Rivera Márquez (Bachillerato Tecnológico Agropecuario) dieron un mensaje en náhuatl y totonaco, destacando que el programa de lenguas vivas es importante porque “la lengua es cultura, es una forma de ver el mundo, y al ser tomadas en cuenta esto permite su preservación”

Crescencio y Alba, estudiantes de la LGTIB, narraron su experiencia sobre el valor de la lengua náhuatl y el inglés como herramienta de conexión global, respectivamente

Voces del diálogo: propuestas para la reconstrucción de la vida

Los diálogos del Encuentro se centraron en traducir esta compleja defensa territorial y cosmopolítica en propuestas concretas, particularmente en tres áreas clave: la lengua, el territorio y la salud.

Ofrendas para el primer encuentro de gestión biocultural / Imagen: cortesía de Miguel Mota

I. Lenguas vivas: El desafío de la transmisión intergeneracional

La discusión sobre lenguas vivas e identidad biocultural se enfocó en la pérdida acelerada de idiomas como el náhuatl y el totonaco. Se concluyó que una lengua se pierde cuando “quienes la saben ya no la transmitan y no la compartan y no la enseñen”.

Propuestas y argumentos clave:

• Desarrollo curricular comunitario: Se propuso que la línea rectora de la educación deben ser los “conocimientos de la comunidad” y sus saberes. El currículo debe salir de la comunidad, en lugar de que la comunidad se adapte a los requerimientos externos (SEP).

• Revitalización filosófica y nombramiento: Los participantes propusieron una “revitalización de la filosofía del territorio en las lenguas nativas” a través de talleres de cosmovisión y mapeos comunitarios. Además, se propuso “re-nombrar” los espacios que han sido “españolizados” (como la biblioteca o el baño).

• La toponimia como defensa: El antropólogo Eckart Boege destacó que la toponimia indígena es fundamental para la defensa de la tierra. Los “300 topónimos” recogidos en San Miguel Tzinacapan revelan un sistema de gran precisión que sirvió a los Maigualme para conservar sus tierras ante la desamortización del siglo XIX.

• Acceso de la mujer a la tierra: Minneth Medina, dialogante yucateca, resaltó la urgencia de revisar la normativa legal agraria, pues los reglamentos ejidales no actualizados a menudo impiden el acceso a la tierra a las mujeres, forzándolas al desarraigo y exclusión.

II. Los territorios vivos se cuidan con planes de Lucha

Los participantes abordaron la necesidad de construir Planes de Vida (PdV) que sean una respuesta a largo plazo (40 años).

Cuetzalan
Sin resistencia ni organización, ningún territorio puede defenderse (Cuetzalan, 2014) / Imagen: cortesía del Cupreder

• Organización + Coherencia: Paulina Garrido (UCTT) enfatizó que la defensa territorial es inherentemente colectiva: “si no estamos organizados difícilmente vamos a poder defender el territorio”. Se destacó la importancia de la coherencia y la “sensibilidad” como condiciones necesarias para llevar los planes de vida a la práctica.

• Intelectuales orgánicos: Eckart Boege celebró que el proceso de territorialización implica generar “intelectuales orgánicos”, quienes deben “mover los conceptos y crear nuevos conceptos” para desarrollar una “otra ontología” frente al sistema dominante.

• Pedagogía de la esperanza: Según Boege, la construcción del Códice Masewal (el Plan de Vida de 40 años) se basó en la “pedagogía de la esperanza” de Freire y la “pedagogía de la pregunta”. La utopía a construir, según Álvaro Aguilar (recordado por Edgard G. G.), es “ser felices y vivir en paz”.

• Defensa por la práctica: Aldegundo González recordó la enseñanza de que la “milpa es una escuela”. La persistencia de las prácticas agroecológicas es lo que mantiene vivos los elementos simbólicos del territorio.

La mesa sobre el cuidado de la vida y la salud territorial abordó el conocimiento tradicional y la modernidad.

III. Salud biocultural desde las redes sociales

• Medicina tradicional: Fabiola Can, dialogante sobre medicina tradicional, reconoció el desafío de que los jóvenes a menudo prefieren “tomar una pastilla que prepararse un té”. Una propuesta para mantener viva la medicina tradicional fue la interacción entre las guardianas y guardianes de las plantas medicinales y los médicos alópatas del hospital.

• La amenaza de la folclorización: Se criticó la “supremacía europea” y la “folclorización” de la cultura indígena, que impone una “visión afuerina que viene a decirnos cómo debemos vernos”.

• El uso de redes sociales: Se debatió el uso de redes sociales como TikTok para transmitir la lengua y la cultura. Aunque pueden ser “una red social bien utilizada con un objetivo sincero” de enseñanza, también enfrentan el riesgo de ser usadas para lucrar con la cultura.

Conclusiones son compromisos: tejer el futuro entre todos

El Primer Encuentro de Gestión Biocultural de Cuetzalan cerró con una dinámica de “árbol de compromisos,” donde los participantes, apelando al “sentipensar”, plasmaron las acciones tangibles a seguir.

Los compromisos reflejaron la visión de futuro definida por la LGTIB y los pueblos masewal.

Recreación de la última jornada del encuentro / Imagen: cortesía de Google Gemini

Los gestores territoriales se comprometen a disputar el poder, no para el “desarrollo” capitalista o la “muerte,” sino “para la vida”.

La tarea no es salvar el territorio, sino “dejar que también nos defienda, que nos hable y que nos siga enseñando”. El camino es la 

“reconstrucción de nuestra manera de estar vivos con la tierra y no sobre de ella”.

El legado de este Primer Encuentro Biocultural fue la reafirmación de que la defensa de los derechos territoriales y el Buen Vivir se logra a través de la fuerza cultural de los pueblos, utilizando herramientas metodológicas y jurídicas (OET, LGTIB) para garantizar las condiciones de la reproducción socioambiental que permiten la continuación de las prácticas y relaciones entre humanos y no humanos propias de la cosmopolítica local.

Onodet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.