Agua contaminada en Guadalajara: manifestantes con carteles que exigen agua limpia y rechazan su privatización
Análisis

Agua contaminada en Guadalajara: del desastre al estallido

No es metáfora periodística, sino realidad diaria. El agua contaminada en Guadalajara lleva más de nueve meses saliendo de la llave. Negra, amarilla y fétida en cientos de colonias. Entre dermatitis en aumento, garrafones a mansalva y promesas incumplidas, el 11 de octubre del 2026 miles de tapatíos marcharon a Casa Jalisco, donde fueron recibidos con gas y toletazos.

Miles de personas caminaron el domingo 11 de octubre con botellas de agua turbia como prueba, según SinEmbargo. Los organizadores hablaron de 20 mil asistentes, el gobierno estatal de 10 mil y Protección Civil de 4,500, según La Jornada.

Entre gases lacrimógenos, una mano empuña el símbolo de agua contaminada en Guadalajara / Imagen: Grok

Marcharon familias, estudiantes y vecinos hartos de bañarse con miedo, lavar los platos con agua sospechosa y cocinar con garrafón; familias con niñas, niños y personas con discapacidad iban al frente. La convocatoria nació entre jóvenes en redes sociales y las organizaciones se sumaron después.

Partieron a las 11:00 y, cerca de las 13:20, según Reforma, algunos manifestantes lanzaron agua sucia, botellas y palos frente a Casa Jalisco, la residencia del gobernador Pablo Lemus.

Los antimotines respondieron con chorros de agua y gas lacrimógeno, y entre los civiles lesionados hubo menores y adultos mayores, incluido un niño de unos 3 años afectado por el gas, según La Jornada.

Policías antimotines lanzan chorros de agua a presión contra manifestantes frente a Casa Jalisco durante la marcha por agua limpia en Guadalajara
Chorros de agua a presión contra manifestantes durante la marcha del 11 de octubre en Guadalajara. / Imagen: cortesía de Proceso

El gobierno reconoce 39 detenidos (21 hombres y 18 mujeres) y 28 policías heridos, según La Jornada; el IMDEC contabilizó 51 detenciones, según Fábrica de Periodismo.

Nueve meses de agua negra: bañarse con miedo, cocinar con garrafón

«Te sirves un vaso y huele feo, como a drenaje o huevo podrido», contó a La Silla Rota Gabriela Carreño, vecina de Quinta Velarde. En Prados Vallarta, Lucía Martínez dijo que el agua sale amarilla y que la ropa queda manchada.

Para beber, cocinar y cepillarse los dientes, los hogares compran garrafones: entre 960 y 1,200 pesos al mes, según vecinos citados por El Imparcial, además de 380 a 1,500 pesos en filtros. En algunas casas un filtro con vida útil de seis meses dura apenas un mes, según La Crónica de Hoy.

Abigail Rodríguez, vecina de El Fortín / Imagen: cortesía de Zona Docs

Las consecuencias en la piel son lo que más inquieta a quienes no pueden evitar el contacto con el agua contaminada en Guadalajara. El infectólogo del Hospital Civil Pedro Martínez Ayala advirtió, según El Imparcial, que lavarse con esa agua implica una exposición y, por tanto, un riesgo.

La Secretaría de Salud de Jalisco sostiene que no hay un incremento atípico de enfermedades. Su evidencia es una comparación casi idéntica: con corte al 3 de julio, 54,869 casos gastrointestinales en 2026 frente a 56,448 en el mismo periodo de 2025, es decir, 1,579 menos (2.8 %, cálculo de Matria), según La Crónica de Hoy.

El dato, sin embargo, no mide lo que más se denuncia: la nota no reporta cifras de afecciones de la piel, y un conteo de consultas atendidas no registra a quienes se bañan con agua turbia, compran garrafones para beber y no acuden al médico. Que la cifra oficial no se mueva no demuestra que el agua sea inocua; muestra que no se está midiendo la dermatitis, al menos en lo publicado.

La CEDHJ matizó el panorama en su recomendación 10/2026: Salud reportó que las enfermedades diarreicas agudas estaban por encima de la media desde la semana epidemiológica 6, sin llegar a brote. Casi la mitad de las 669 personas encuestadas por el IMDEC señaló afectaciones a la salud, entre ellas dermatitis, irritación ocular y caída de cabello, según Expansión.

Agua contaminada en Guadalajara: cómo se gestó el desastre

El problema no nació en 2026. Acorde con una cronología de Subjetivo, el SIAPA registró reportes de agua turbia en 126 colonias en 2019 y en 140 en 2020.

Entre enero de 2025 y enero de 2026, datos de transparencia obtenidos por La Silla Rota sumaban 1,083 quejas en 475 colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.

Durante semanas, las autoridades redujeron la magnitud de la crisis: en marzo el SIAPA admitía afectaciones en 176 colonias, menos de la mitad de las que los reportes ciudadanos ya registraban. Infobae recuerda que el organismo reconoció el deterioro desde diciembre de 2025.

El 23 de marzo, tras quejas y una protesta, Lemus destituyó al director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba, y nombró a Ismael Jáuregui, y días antes había atribuido el problema a descargas clandestinas. Ese diagnóstico sigue siendo el centro de su relato.

¿Por qué se disparó el problema desde enero de 2026? Ninguna fuente consultada identifica una sola causa, pero los datos permiten ver la escalada: entre enero y marzo el SIAPA recibió 1,502 reportes por olor, color anormal o sedimentos, frente a 1,013 en el mismo trimestre de 2025, un aumento de 48 % (cálculo de Matria sobre datos del SIAPA citados por El Informador).

En esos meses, el organismo ya admitía deterioro en la calidad del agua que entra al Canal de Las Pintas, y el director saliente, Juárez Trueba, declaró ante el Congreso que el SIAPA operaba sin recursos, con una potabilizadora de tecnología de los años cincuenta y tuberías de más de 90 años, según The Guadalajara Reporter. Esa audiencia dejó ver problemas en cerca de 10 % de las colonias.

La explicación oficial, además, cambió con el calendario. En marzo, Lemus apuntó a descargas clandestinas de empresas; en junio, el secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, culpó a las lluvias, que habrían saturado las plantas potabilizadoras; en octubre, el gobernador responsabilizó a depósitos municipales de aguas residuales «completamente saturados».

Aun así, las lluvias no explican un repunte registrado en enero, meses antes del inicio del temporal (el 15 de mayo en Zapopan, según Milenio).

Agua turbia y de mala calidad: una constante en Guadalajara / Imagen: cortesía de N+

Mientras el sistema envejecía, la ciudad crecía hacia arriba. Un coloquio de la Universidad de Guadalajara de 2022 recogió que se autorizan entre 60 y 70 edificios de más de 15 pisos al año y que, según José Trinidad Padilla, entre 30 y 40 % del agua se pierde por fugas.

En 2024, María González, coordinadora del IMDEC, sostuvo que Jalisco priorizó un crecimiento urbano desordenado y sin planeación efectiva que benefició sobre todo a las inmobiliarias; vecinos de Guadalajara y Zapopan hablan de un «Movimiento Inmobiliario» en alusión al partido en el poder, según SinEmbargo. Son acusaciones de vecinos y de una organización civil, y la nota no recoge respuesta de los señalados.

Torres de departamentos en Guadalajara: explosión sin control ni planeación / Imagen: cortesía de la Universidad de Guadalajara

«Queda pendiente un acueducto que en su momento el gobernador Alfaro iba a hacer y al final no hizo».

Claudia Sheinbaum Pardo, conferencia matutina del 8 de octubre de 2026 (La Crónica de Hoy)

Lemus atribuye la crisis a «muchos años» sin inversión, y al destituir al director del SIAPA reconoció un abandono institucional de décadas, pero su partido gobierna Jalisco desde 2018 y se presentó como la nueva política.

Cuántas colonias y cuánta gente

El SIAPA atiende 1,840 colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, según N+. En julio, la CEDHJ y el secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, hablaron de más de 600 colonias con agua sucia, turbia o contaminada, según Azteca Jalisco y Publimetro.

Es casi un tercio del total, un cálculo grosso modo a partir de esas cifras. Las cifras por municipio que circulan (251 colonias en Tonalá, 171 en Tlaquepaque, 168 en Guadalajara y 65 en Zapopan) suman 655, pero la CEDHJ las presenta como las colonias que abastece la Potabilizadora 1 de Miravalle, no como las afectadas, en su recomendación 10/2026.

Las afectadas serían, por tanto, una parte de esas 655, y ninguna fuente oficial explica de dónde sale la cifra de «más de 600».

De 784 personas que reportaron el problema al SIAPA, solo seis vieron resuelto su caso, según Fábrica de Periodismo. Ningún organismo publica cuántas personas viven en las colonias afectadas; cuando el SIAPA reconocía apenas 170 colonias, organizaciones civiles estimaron entre 500 mil y 800 mil personas, según Expansión.

Sin ese dato, la dimensión humana solo puede estimarse: la zona metropolitana supera los cinco millones de habitantes según el Censo 2020 del INEGI, y a finales de julio la Secretaría de Salud seguía el caso de unas 200 personas con reportes formales. La brecha entre ambas cifras es la medida del subregistro.

Página web del  Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) / Dar clic en la imagen para acceser al sitio

Un muestreo del IMDEC con académicos analizó 42 muestras en 26 colonias y concluyó que el agua no es segura para consumo directo, según Expansión. Otro monitoreo ciudadano, de 184 muestras en 90 colonias, no halló cloro residual detectable en 93 %, y en algunas encontró plomo, mercurio, nitratos y coliformes, según The Guadalajara Reporter; son hallazgos ciudadanos y no pruebas oficiales.

La víspera y la represión: dos versiones

El 6 de octubre Lemus reconoció una crisis de agua potable «como nunca antes», cerró el flujo de la presa Las Pintas y anunció seis meses de rotación del servicio con 30 % menos agua, según Infobae. Cuatro días después, en la víspera de la marcha, escribió en X:

«Hemos estado atentos a los reportes ciudadanos y vemos que ha comenzado a notarse una mejor calidad del agua».

Pablo Lemus Navarro, gobernador de Jalisco, en X, 10 de octubre de 2026

El mensaje, según El Informador, no se apoyó en análisis de laboratorio. Ese día vecinos de colonias como La Cima, Chapalita y Providencia compartieron videos con agua más clara, según Publimetro, que advierte que la apariencia no sustituye una confirmación técnica.

Josué Daniel Sánchez Tapetillo, especialista en recursos hídricos, denunció en X que tres medios compartieron los mismos videos y mencionaron las mismas colonias, una acusación que esta redacción no pudo verificar. Ninguna nota consultada documenta una campaña oficial: sí consta que la afirmación de mejoría del agua contaminada en Guadalajara llegó a menos de 24 horas de la marcha y sin datos técnicos públicos.

Según un comunicado citado por La Jornada, el gobierno de Lemus sostiene que a una primera marcha pacífica de unas 10 mil personas se sumó después un bloque de unas 400, en su mayoría encapuchadas, que generó violencia. El CEPAD denunció en redes la represión y los arrestos, y las familias de los detenidos hablan de detenciones arbitrarias y de incomunicación, según Fábrica de Periodismo.

La CEDHJ informó que cinco personas presentaron quejas por abuso de autoridad contra policías estatales y abrió el expediente 41, según La Jornada y Fábrica de Periodismo. La UdeG y el ITESO expresaron su preocupación y pidieron liberar a los detenidos, algunos de ellos de su comunidad universitaria.

Un policía antimotines con bastón y un manifestante herido junto a una valla durante la represión de la marcha por agua limpia en Casa Jalisco, Guadalajara
Un policía antimotines y un manifestante herido junto a una valla en Casa Jalisco, el 11 de octubre de 2026 (foto: Fernando Carranza García / Cuartoscuro). / Imagen: cortesía de Fábrica de Periodismo
Canal abierto, presa y río: la receta de la catástrofe

El agua de Chapala llega por un canal antiguo que cruza Ocotlán, Atequiza, Las Pintas y Miravalle, según el SIAPA. En el canal de Las Pintas se detectaron 34 descargas de aguas residuales, siete del propio SIAPA.

La presa Las Pintas, de unos 275,000 metros cúbicos, ya estaba degradada en 2025: la CEDHJ halló agua café oscuro, residuos y olores fétidos en su visita del 25 de marzo de ese año. El SIAPA notificó descargas sin tratamiento desde Tlajomulco y Tlaquepaque, según la recomendación 10/2026 de la CEDHJ. Monitoreos de Conagua de 2012 a 2021 registraron hasta 24,000 coliformes fecales por 100 mililitros en la cortina de la presa, según Expansión.

Abandono y basura en la presa Las Pintas que concentra el agua que llega de la laguna de Chapala / Imagen: cortesía de Mural

Ese líquido llega a Miravalle, una planta de 1956, ampliada en 1978, que según el SIAPA opera «conforme a su edad y diseño»; su laboratorio no cuenta con acreditación EMA, según la CEDHJ. Según Lemus, el agua de Chapala se mezcla además con descargas del sur de la ciudad, y El Zapotillo opera a 45 % de su capacidad, según SinEmbargo. Es apostar al desastre: cualquier lluvia fuerte multiplica el agua contaminada en Guadalajara que la planta no logra limpiar, una lectura de Matria.

El río Santiago muestra adónde conduce ese camino. La CNDH habló de una «situación de emergencia ambiental» en la recomendación 134/2022: más de 1,000 sustancias tóxicas, arsénico y plomo sobre los límites y enfermedades renales.

Responsabilizó a autoridades federales, al gobierno de Jalisco encabezado entonces por Alfaro y a los ayuntamientos de El Salto, Juanacatlán y Poncitlán. Es la misma lección del Alto Atoyac en Puebla, donde 99 % de los participantes en biomonitoreos presentó alguna alteración clínica.

El drenaje completa el cuadro: Sánchez Tapetillo describe una red que superó su vida útil de 20 a 35 años y un SIAPA con 75 mil reportes al año, y la CEDHJ registró en Tlaquepaque conexiones de drenaje a cárcamos pluviales con vertido de aguas negras.

Las primeras tormentas de 2026 mostraron esa fragilidad: socavones en López Mateos y Mariano Otero dañaron dos líneas de agua potable y una de drenaje y dejaron sin agua a varias colonias, según Milenio. Quienes viven en Analco temen, además, que el crecimiento inmobiliario y los cambios al drenaje agraven las inundaciones.

La capacidad de tratamiento también es insuficiente aguas arriba: Conagua invierte más de 430 millones de pesos en cuatro plantas nuevas, dos ampliaciones y colectores en la cuenca del Santiago, y la obra de Ocotlán conectaría unas 70 mil descargas domiciliarias a una planta que hoy opera por debajo de su capacidad, según La Crónica de Hoy; esta redacción no encontró un porcentaje actualizado de aguas residuales tratadas en la zona metropolitana.

Agua contaminada en Guadalajara: quién paga y quién opera
Fachada del edificio del SIAPA, el organismo operador del agua en la zona metropolitana de Guadalajara
Sede del SIAPA, el organismo que opera el agua potable y el drenaje de la zona metropolitana de Guadalajara. / Imagen: cortesía de Azteca Jalisco

Lemus anunció que el estado aportará 18 mil millones de pesos para un nuevo acueducto Chapala-Guadalajara de dos años de obra y espera 8,500 millones de la Federación, según Expansión. Sheinbaum explicó que Jalisco hará una parte y la Federación otra, y que el estado quiere financiar una parte con deuda, lo que contrasta con la promesa de Lemus de que no habrá deuda pública.

La cartera vencida del SIAPA ronda los 20 mil millones de pesos, según Azteca Jalisco, y la falta de dinero para tuberías y plantas es evidente. Lo que ninguna fuente explica es por qué se priorizó crecer sobre mantener.

Lemus descarta la privatización, y esta redacción no halló contratos públicos que entreguen el SIAPA a empresas privadas. En México, como analizó Matria, la privatización avanzó por concesiones y no por la venta de un organismo, y el temor ciudadano tiene ese antecedente.

Defender la soberanía hídrica exige un operador público con presupuesto, medición y transparencia, y vigilancia real sobre quien descarga. Las organizaciones reclaman una alerta sanitaria oficial y análisis independientes, según The Guadalajara Reporter.

Lemus había asegurado que quienes marcharan tenían «todo el derecho de expresarse», y la respuesta fue gas. Frente al agua contaminada en Guadalajara, la gente no pidió un favor: exigió lo que un gobierno supuestamente distinto prometió y nunca les devolvió.

Onodet

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