Un operativo de la Profepa en Valle Nuevo, Campeche, aseguró 440 kilogramos de carbón hecho con guayacán —especie amenazada— y decomisó una motosierra; en Calakmul incautó 72 trozas de ciricote. El hecho confirma el patrón de deforestación menonita en Yucatán: son 285 mil hectáreas de selva arrasadas en cuatro años.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente detectó, el 9 y el 10 de agosto, un centro de almacenamiento y transformación de materias primas forestales en Valle Nuevo, una localidad de colonias menonitas en el municipio de Hopelchén, Campeche (Sol Quintana Roo, 2026; Diario Cambio 22, 2026). Ahí se aseguraron 440 kilogramos de carbón elaborado con guayacán y chicozapote, además de una motosierra.
Quienes operaban el sitio no pudieron acreditar el origen legal de la madera. El guayacán está catalogado como especie amenazada por la NOM-059-SEMARNAT-2010, la norma que protege a la flora y fauna en riesgo en México.

Operativo de la Profepa en Valle Nuevo, Campeche / Imagen: cortesía de la Profepa
En una inspección adicional en el municipio de Calakmul, la autoridad ambiental aseguró 72 trozas de ciricote, otra especie maderable de la selva peninsular.
Ninguno de los reportes consultados nombra a la colonia menonita involucrada ni identifica a los responsables del centro de acopio; la vinculación con asentamientos menonitas proviene de la ubicación del hallazgo —Valle Nuevo es una localidad de colonización menonita ampliamente documentada— y debe leerse como parte de un patrón regional, no como una acusación cerrada contra individuos concretos.
El patrón: una década de deforestación menonita que las clausuras no detienen
El operativo de agosto no es un hecho aislado. En septiembre de 2025, la Profepa clausuró 17 predios y documentó 3,747 hectáreas afectadas entre Campeche, Quintana Roo y Yucatán —247.85 hectáreas en los ejidos Xmaben y Francisco J. Mújica, en Hopelchén; 2,531.12 hectáreas en José María Morelos, Bacalar y el Área de Protección de Flora y Fauna Bala’an K’aax; 968.62 hectáreas en los ejidos Nohalal, Emiliano Zapata y Poccheil, en Tekax—, con 13 denuncias penales derivadas de 25 operativos (El Universal, 2025).
Dos meses antes, entre mayo y junio de 2025, otro operativo había clausurado más de 2,600 hectáreas adicionales, con evidencia de quema de vegetación, maquinaria pesada y sistemas de riego instalados sobre selva recién talada (fabricadeperiodismo.com, 2025).
Cristian Ferrat Mancera, representante de la Profepa en Cancún, explicó entonces el origen de esa ofensiva:
“Por instrucciones de la procuradora Mariana Boy hemos estado haciendo operativos contra menonitas en el sur del estado. Ahorita tenemos tres [casos] abiertos por desmontes irregulares, sin autorización de cambio de su suelo” (La Jornada Maya, 2025).
El patrón se remonta más atrás: un comunicado de la propia Profepa documenta clausuras en Campeche desde 2008-2009 (759 hectáreas), en Coahuila en 2013 (2,300 hectáreas) y en Bacalar, Quintana Roo, en 2017 (1,445.4 hectáreas repartidas en los ejidos El Paraíso, El Bajío y San Fernando) (gob.mx/Profepa).
Casi dos décadas de clausuras documentadas no han revertido la tendencia: la superficie desmontada crece más rápido que la capacidad de sanción del Estado.

El Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible calculó, con una red de tres mil parcelas de monitoreo e imágenes satelitales, que la península perdió 285,580 hectáreas forestales entre 2019 y 2023: 71,395 hectáreas al año, o 196 hectáreas cada día (CCMSS, 2024).
El desglose por estado —29,281 hectáreas anuales en Campeche, 27,519 en Yucatán, 14,595 en Quintana Roo— retrata una pérdida sostenida, no episódica. El propio CCMSS atribuye esa cifra a un conjunto amplio de causas: agroindustria, ganadería extensiva, megagranjas porcícolas y avícolas, expansión turística e inmobiliaria, parques de energías renovables e infraestructura como el Tren Maya, además del debilitamiento institucional en la vigilancia ambiental.
No es, conviene precisarlo, una cifra atribuida en exclusiva a las colonias menonitas, sino al modelo agroindustrial que las colonias comparten con otros actores.
Matria documentó ya ese modelo en 2024: la expansión menonita ocupa 61,200 hectáreas dedicadas a soya y maíz en Campeche, Yucatán y Quintana Roo, con Hopelchén como epicentro —49,870 hectáreas de soya solo en 2022— y una cadena de compradores que incluye a Kekén/Grupo Kuo en cerdo, Bachoco en aves y empresas oleaginosas que procesan la soya cultivada sobre selva desmontada (matria.com.mx, 2024).
Esa soya, cultivada con semillas híbridas o transgénicas, fertilizante y glifosato, no se queda en la región: alimenta granjas industriales que después llegan a los mercados urbanos del país, mientras las comunidades mayas colindantes cargan con la contaminación de acuíferos, la pérdida de milpa y la salida de sus jóvenes hacia otras regiones.
La voz maya de Hopelchén: un amparo que lleva seis años esperando
El Colectivo Maya de los Chenes, que agrupa a 17 comunidades de Hopelchén, documentó en febrero de 2026 más de 400 mil hectáreas deforestadas en el estado de Campeche y una contaminación de polinizadores que alcanza a más de la mitad de los sitios estudiados: 56 por ciento de los puntos cercanos a colmenas monitoreadas mostraron al menos un plaguicida peligroso para las abejas (La Jornada, 2026). Jorge Pech, vocero del colectivo, resumió el efecto social de esa devastación:
“Ahora la gente está siendo desplazada y los jóvenes emigran en busca de mejores condiciones”.
La relación entre desmonte y muerte de abejas no es una hipótesis aislada de esa denuncia. Un colectivo de apicultoras y apicultores mayas de la península, en un texto conjunto publicado en La Jornada Ecológica, describió el mecanismo con precisión: “La deforestación provoca la pérdida de sitios de anidación y de alimento para las abejas nativas”, mientras la expansión de monocultivos “desplaza cultivos tradicionales y reduce la abundancia de especies que sostienen la salud del ecosistema apícola” (La Jornada Ecológica, 2026).
La apicultura maya, que sostiene a miles de familias en la península y exporta miel a Europa, es uno de los sectores que más directamente paga el costo de la agroindustria que reemplaza la selva.
Las 17 comunidades del Colectivo Maya de los Chenes presentaron un amparo desde 2020 contra las autorizaciones agroindustriales que permitieron ese desmonte; el recurso sigue, seis años después, en revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, bajo la ponencia de la ministra María Estela Ríos González.
Mientras el litigio avanza en los tribunales, la deforestación no se detiene en los expedientes: sigue ocurriendo en el terreno, hectárea por hectárea, con o sin resolución judicial.
Entre la persecución legal y el despojo: la otra cara del conflicto
No toda la relación entre autoridades y colonias menonitas es de omisión. El medio La Chispa de Campeche documentó, en julio de 2026, el caso de 40 familias menonitas con un título de propiedad inscrito desde 2012 —que, según ese medio, cuenta con documentación validada por Sedatu y Semarnat y fue escriturado ante la Notaría Pública número 12 de Campeche— que enfrentan una orden de desalojo dictada por una jueza local sin que, de acuerdo con esa nota, el reclamante acreditara su propiedad.
El reportaje denuncia irregularidades procesales, entre ellas la falta de un intérprete capacitado durante el procedimiento.

Menonitas en Bacalar: la expansión infinita / Imagen: cortesía de Mongabay (Robin Canul)
Ese caso no exime a la agroindustria menonita de responsabilidad ambiental —la evidencia satelital y los operativos de Profepa documentan un patrón de una década que no depende de un solo litigio—, pero sí obliga a no tratar a la comunidad menonita como un bloque homogéneo: existen familias menonitas atrapadas en el mismo sistema de despojo agrario que ha desplazado durante décadas a comunidades mayas, ejidatarios y pequeños productores en Campeche, mientras las empresas compradoras de soya y las autoridades que debieran vigilar el cambio de uso de suelo concentran la mayor responsabilidad estructural.
La Organización Nacional de Comités de Ordenamiento y Defensa del Territorio (Onodet), de la que Matria es canal informativo, mantiene presencia organizativa en la región: en noviembre de 2025, comités de ordenamiento ecológico de Muna, Maxcanú, Halachó, Dzitbalché, Ixil y el propio Calakmul se reunieron en un encuentro peninsular para documentar, entre otros temas, la expansión de las colonias menonitas hacia zonas protegidas colindantes con Calakmul —el mismo municipio donde la Profepa aseguró madera de ciricote este agosto (matria.com.mx, 2025).
El mensaje central de ese encuentro, resumido entonces por sus participantes, fue directo: el territorio se defiende con organización comunitaria, no con la espera de que una dependencia federal llegue primero.
Lo que sigue: entre el litigio, el mercado y la selva que queda
La Profepa puede seguir clausurando predios y asegurando cargamentos de carbón; ese ritmo de sanciones administrativas, sin embargo, no ha logrado en casi veinte años frenar la tendencia estructural que describe el CCMSS: casi 200 hectáreas de selva peninsular desaparecen cada día. Mientras el amparo de las 17 comunidades de Hopelchén espera resolución en la Suprema Corte y las familias menonitas señaladas por La Chispa de Campeche disputan su propio desalojo, la cadena que conecta la soya cultivada sobre selva desmontada con las granjas porcícolas y avícolas del país sigue operando sin que ninguna autoridad haya cuestionado el modelo agroindustrial completo, no solo sus infracciones puntuales.
El caso de Valle Nuevo y Calakmul —440 kilogramos de carbón, 72 trozas de ciricote, una motosierra— es, en ese sentido, apenas la fracción más visible de un problema que las comunidades mayas de la región llevan más de una década documentando desde el territorio, con o sin que la autoridad ambiental llegue a tiempo.
Referencias
- CCMSS. (2024). Deforestadas más de 285 mil hectáreas en la Península de Yucatán en los últimos cuatro años. ccmss.org.mx
- Diario Cambio 22. (2026). Profepa detecta en Campeche producción ilegal de carbón con especie amenazada. diariocambio22.mx
- El Universal. (2025). Profepa clausura 17 predios deforestados por menonitas en Campeche, Quintana Roo y Yucatán. eluniversal.com.mx
- fabricadeperiodismo.com. (2025). Menonitas arrasan 2,600 ha de selva maya, Profepa les clausura. fabricadeperiodismo.com
- La Jornada. (2026). Mayas de Hopelchén, Campeche, denuncian devastación de hábitat por trasnacionales. jornada.com.mx
- La Jornada Ecológica. (2026). Deforestación y muerte de abejas: hablan apicultores y académicos. ecologica.jornada.com.mx
- La Jornada Maya. (2025). Profepa intensifica operativos en la zona sur de Quintana Roo ante desmonte ilegal. lajornadamaya.mx
- La Chispa de Campeche. (2026). Persecución de menonitas, entre la ley y su quehacer por la sobrevivencia. lachispadecampeche.com.mx
- Matria. (2024). Expansión menonita en Campeche y QR: reporte. matria.com.mx
- Matria. (2025). Tercer Encuentro Peninsular de la Onodet: relatos en colectivo desde Calakmul. matria.com.mx
- Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. (2017). Afectaciones ambientales de comunidades menonitas en Coahuila, Campeche y Quintana Roo. gob.mx/profepa
- Sol Quintana Roo. (2026). Detectan carbón elaborado con guayacán en asentamiento menonita de Campeche. solquintanaroo.mx

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