puente Tecpatlán II
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Puente Tecpatlán II: la reconstrucción no avanza en Zihuateutla

A siete meses de las afectaciones que dejó la tormenta tropical Jerry en octubre de 2025, comunidades de los municipios de Zihuateutla y Tlaola continúan utilizando el puente Tecpatlán II pese a que la estructura permanece fracturada.

Jugarse la vida entre las comunidades de Zihuateutla y Tlaola: el puente Tecpatlán II sigue fracturado / Imagen: proyección de peligros generado con Chat GPT

El caso afecta principalmente a habitantes de Tecpatlán y Cuatechalotla, en Zihuateutla, así como a pobladores de Coxolitla, en Tlaola, quienes dependen de ese paso para trasladarse, acceder a servicios, movilizar mercancías y mantener comunicación con otras localidades de la Sierra Norte.

De acuerdo con habitantes de la zona, consultados por La Jornada de Oriente, el proyecto fue anunciado en la conferencia matutina del 22 de enero de 2026, cuando el ingeniero Jesús Antonio Esteva Medina presentó obras incluidas en el Plan de Reconstrucción Puebla 2026-2027.

En esa presentación se informó que el puente Tecpatlán II formaría parte del paquete de infraestructura para atender daños en la Sierra Norte. Sin embargo, las comunidades señalan que el arranque de obra no se ha materializado y que siguen obligadas a cruzar por la estructura dañada.

La preocupación aumenta debido a la cercanía de la temporada de lluvias. Los pobladores temen que las precipitaciones agraven las fracturas del puente o provoquen nuevas afectaciones en el camino Patla-Tecpatlán.

En caso de un cierre total o colapso, las comunidades quedarían con severas dificultades de comunicación. El puente no solo representa un paso vehicular, sino una vía indispensable para el acceso a atención médica, escuelas, comercio, transporte público y actividades productivas.

Aunque existe información pública sobre el proceso de contratación para la reconstrucción del puente Tecpatlán II, incluida una licitación relacionada con el camino Patla-Tecpatlán, no se ha informado a las comunidades una fecha clara de inicio de obra ni el calendario de ejecución.

Los pobladores pidieron a las autoridades federales, estatales y municipales transparentar el estado del proyecto, informar si la obra ya fue adjudicada y precisar cuándo comenzarán los trabajos. También solicitaron medidas preventivas antes de que las lluvias intensifiquen el riesgo en la zona.


Un panorama regional de obras pendientes

El caso del puente Tecpatlán II no es aislado.

La tormenta tropical Jerry afectó a 41 municipios de Puebla, dejando un saldo de 23 muertos, un menor desaparecido y más de 20 mil damnificados.

En la Sierra Norte, la infraestructura vial sufrió daños estructurales considerables que, a mayo de 2026, siguen sin ser resueltos de manera definitiva.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informó que iniciará un programa intensivo de reconstrucción de 21 puentes y 42 tramos carreteros en la Sierra Norte, con una inversión federal de mil 500 millones de pesos. Los trabajos se concentrarán en al menos 15 municipios de la región.

El delegado de la SICT en Puebla, Javier Aquino Limón, precisó que la mayoría de las obras comenzarán a ejecutarse en los próximos días, con un calendario de entrega que se extiende hasta el último trimestre del año: tres meses para reconstrucciones carreteras y hasta seis meses para puentes nuevos, con una meta de conclusión hacia mediados de octubre de 2026.

Sin embargo, el rezago es evidente. A siete meses de la contingencia, muchas de las obras aún no arrancan.

El propio delegado federal reconoció que ha habido puentes que se volvieron a dañar por lluvias recientes en municipios como Tlaxco, Pahuatlán, Tlacuilotepec, Venustiano Carranza y Pantepec, lo que obliga a mantener labores de supervisión y atención constantes.

Aunque las autoridades aseguran que ninguna comunidad está incomunicada —todas cuentan con pasos provisionales—, estas soluciones temporales no garantizan la seguridad la movilidad adecuada para quienes dependen de la infraestructura para sus actividades diarias.

Además, más de 560 familias en la Sierra Norte siguen sin vivienda, lo que evidencia que la reconstrucción integral de la región aún está lejos de concretarse.


La urgencia de una reconstrucción con calendario real

En este contexto, la demora en la reconstrucción del puente Tecpatlán II se convierte en un símbolo de la incertidumbre que viven decenas de comunidades serranas.

La promesa de una obra que debió iniciar en marzo y que, a finales de mayo, sigue sin materializarse, genera desconfianza entre los habitantes, quienes ven cómo se acerca una nueva temporada de lluvias con la misma infraestructura fracturada.

La transparencia en los procesos de licitación, adjudicación y ejecución es una demanda recurrente. Las comunidades no solo requieren que las obras se realicen: necesitan saber cuándo, cómo y con qué recursos se hará.

De lo contrario, el riesgo de aislamiento, la pérdida de acceso a servicios básicos y la vulnerabilidad ante nuevas contingencias climáticas seguirán siendo la norma en la Sierra Norte.

Una editorial de La Jornada de Oriente

En otras palabras, parecidas en contenidos, claras en estilo, La Jornada de Oriente publicó su editorial sobre el tema el mismo martes 26 de mayo del 2026.

Aquí la compartimos:

El caso del puente Tecpatlán II exhibe una forma recurrente de abandono hacia las comunidades rurales de la Sierra Norte. Con mucha frecuencia, después de desastres y emergencias, las obras para recuperar la infraestructura y viviendas perdidas se anuncian en conferencias, se integran a planes de reconstrucción y se presentan como compromisos institucionales, pero al paso del tiempo esos compromisos se cumplen con dilación o simplemente se dejan de lado.

La reconstrucción del puente fue anunciada para marzo de 2026 dentro del Plan de Reconstrucción Puebla 2026–2027. Sin embargo, las comunidades de Tecpatlán y Cuatechalotla, en Zihuateutla, así como Coxolitla, en Tlaola, continúan dependiendo de un paso dañado que representa su único acceso. La situación es grave por sí misma, pero se vuelve más urgente porque ya comienza la temporada de lluvias.

La gravedad del asunto es evidente: un puente en estas condiciones define si una comunidad puede trasladar enfermos, llevar estudiantes a clases, mover productos, recibir víveres o mantener comunicación con otras localidades. Cuando el Estado retrasa una obra así, no solo posterga cemento y varilla: posterga derechos básicos.

Los factores que suelen explicar estos retrasos son conocidos: licitaciones lentas, adjudicaciones poco transparentes, trámites entre dependencias, falta de coordinación entre Federación, estado y municipios, expedientes técnicos incompletos, burocracia presupuestal y una cultura de reconstrucción que actúa después del desastre, no antes. Pero ninguna de esas razones debería justificar que familias enteras sigan obligadas a cruzar por un puente fracturado.

La pregunta es simple: ¿qué esperan las autoridades para intervenir?, ¿una nueva creciente?, ¿un colapso?, ¿una tragedia que vuelva a colocar a la Sierra Norte en los titulares?

El puente Tecpatlán II debe atenderse antes de que las lluvias conviertan la omisión administrativa en una nueva emergencia.


Fuentes:La Jornada de Oriente, El Sol de Puebla, Contraréplica Puebla, SICT Puebla.

Onodet

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