Análisis

Bolsonarazo en Brasil: Lula contra las cuerdas ¿y advertencia para México?

Flávio Bolsonaro dejó a Lula contra las cuerdas y confirmó que la ultraderecha brasileña ya no depende de un solo hombre. Detrás del Bolsonarazo hay salarios que no alcanzan, un poder judicial desacreditado y una izquierda que pasó de impugnar el sistema a administrarlo. Las elecciones presidenciales de Brasil no anticipan el destino de México, pero sí muestran los riesgos que Claudia Sheinbaum y Morena todavía pueden evitar.

Brasil despertó el 4 de octubre de 2026 con una elección en suspenso. El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), obtuvo 47,03 % de los votos válidos, frente a 45,16 % de Luiz Inácio Lula da Silva (Chequeado, 2026). La distancia fue de 2 224 965 sufragios: la más estrecha entre el primero y el segundo lugar en una primera vuelta desde el regreso de la democracia (Nexo Jornal, 2026).

Alegorías para un desastre electoral desde el cerro del Corcovado / Imagen: Gemini AI

Las cifras importan porque, durante las primeras horas, circularon datos distintos: 47,06 % para Flávio y 45,13 % para Lula. Pero la precisión no cambia lo esencial: la elección sigue abierta. El balotaje será el 25 de octubre. Lula no está derrotado; llega a la segunda vuelta contra las cuerdas, desafiado por un candidato sin experiencia ejecutiva cuyo principal capital político es el apellido Bolsonaro y la promesa de indultar a su padre, hoy encarcelado.

El resto del mapa confirma el giro político. La abstención alcanzó 21,08 %, el nivel más alto en una primera vuelta presencial desde 1998. Al mismo tiempo, la derecha y la extrema derecha conquistaron 34 de los 54 escaños del Senado en disputa (Chequeado, 2026; The Guardian, 2026). No fue sólo un tropiezo presidencial: el Congreso también se movió hacia la derecha.

Flávio ganó en 15 estados y Lula en 12. El Nordeste siguió siendo el gran bastión del Partido de los Trabajadores (PT), aunque con ventajas menores que en 2022. Entre los brasileños que votaron desde el extranjero, Lula se impuso en 52 países y Flávio en 33; sin embargo, los más de 21 600 votos de ventaja obtenidos por el PL en Estados Unidos compensaron el triunfo petista en Europa (Nexo Jornal, 2026; Poder360, 2026c).

La llamada tercera vía reunió cerca de 7,6 %. Después de una campaña marcada por el voto útil contra el PT, esos sufragios favorecen, en principio, a Flávio. Pero una tendencia histórica no es una sentencia: haber ganado la primera vuelta no garantiza la victoria final en el balotaje.

La camisa de fuerza monetarista: un gobierno exitoso en los datos y asfixiante en la vida cotidiana

La derrota parcial de Lula encierra una paradoja. En el papel, su tercer gobierno podía presumir resultados: el PIB creció 3,4 % en 2024 y 2,3 % en 2025; el desempleo bajó a un histórico 5,3 %; la inflación se mantuvo dentro de la meta, con 3,81 % en febrero de 2026, y la deforestación amazónica disminuyó de manera significativa.

En la calle, sin embargo, millones de trabajadores contaban otra historia. La distancia entre la estadística y el bolsillo ayuda a explicar el revés electoral.

Para entender esa brecha hay que mirar una estructura económica que Brasil heredó de los años noventa. En 1999, durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, se consolidó el llamado Trípode Macroeconómico: un conjunto de reglas diseñado para dar estabilidad y confianza a los mercados, pero que también limita el margen de maniobra de cualquier gobierno.

1. Meta de inflación rígida (ejecutada mediante tasas de interés elevadas por el Banco Central). 2. Tipo de cambio flotante. 3. Meta de superávit primario (obligación del Estado de recaudar más de lo que gasta, excluyendo el pago de intereses de la deuda pública).

Cuando Lula llegó por primera vez a la Presidencia, en 2002, buscó tranquilizar a banqueros e inversionistas. En la llamada Carta a los Brasileños prometió respetar esas reglas. Durante sus dos primeros mandatos, el auge internacional de las materias primas (impulsado en buena medida por la demanda china) le permitió financiar amplios programas sociales sin reducir las ganancias del sector financiero.

En el tercer mandato, de 2023 a 2026, esa bonanza ya no existía. El nuevo marco fiscal volvió más estrecho el espacio para gastar y redistribuir. Los economistas André Singer y Fernando Rugitsky describen el resultado como un «lulismo a cámara lenta»: un gobierno que conserva su orientación social, pero avanza con menos recursos, menor velocidad y mayores restricciones.

En la vida cotidiana, esa ortodoxia fiscal se tradujo en tres presiones muy concretas:

¿Un Brasil triste? / Imagen: Microsoft Copilot

  • Tasas de interés reales muy altas: la tasa SELIC se mantuvo entre 13,75 % y 15 %, lo que encareció de forma drástica el crédito al consumo.
  • Presión sobre el ingreso familiar: las familias brasileñas llegaron a destinar un récord de 29 % de sus ingresos mensuales al pago de deudas, mientras el endeudamiento total rozaba 50 % de la renta familiar.
  • Auge de las apuestas en línea y la ludopatía: ante la falta de margen financiero, proliferaron las casas de apuestas virtuales (bets), que absorbieron parte de los ingresos de los hogares con menores salarios.

Mientras el gobierno celebraba el superávit primario y el control de la inflación, una parte del electorado sentía que el salario rendía menos y que cualquier mejora era absorbida por los intereses bancarios. La derecha bolsonarista encontró ahí un lenguaje eficaz: convirtió el malestar económico en una promesa de desregulación, crédito más barato y alivio inmediato al costo de vida.

La corrosión judicial: de Lava Jato al hiperpoder del Supremo

La economía explica una parte del vuelco, pero no toda. El otro gran escenario es judicial. La Constitución de 1988 otorgó una autonomía excepcional al Ministerio Público y al Supremo Tribunal Federal (STF).

Su artículo 102 convirtió a los ministros en jueces de las principales autoridades políticas, incluidos los congresistas. Así se consolidó un poder contramayoritario: una institución capaz de frenar a las mayorías, pero con pocos controles externos.

La primera gran sacudida fue Lava Jato, la investigación que entre 2014 y 2021 reveló sobornos entre Petrobras, grandes constructoras y partidos políticos. La operación encarceló a empresarios y dirigentes, entre ellos Lula, quien pasó 580 días en prisión.

También deterioró la legitimidad de la política, alimentó la ola antipolítica que llevó a Jair Bolsonaro al poder en 2018 y terminó desacreditada cuando filtraciones mostraron la coordinación indebida entre jueces y fiscales. Más tarde, el propio STF anuló las condenas contra Lula.

Protestas anticorrupción por el caso Lava Jato durante el año 2017: de la renovación política al nuevo frente de derechas / Imagen: cortesía de NYT

La segunda etapa tuvo un rostro: Alexandre de Moraes. Después de las amenazas golpistas de 2022, el ministro encabezó la investigación sobre noticias falsas y acumuló facultades extraordinarias para bloquear cuentas, ordenar detenciones preventivas y, finalmente, condenar a Jair Bolsonaro. Para buena parte de la izquierda fue el funcionario que defendió la democracia. Para la derecha, la prueba de una supuesta «tiranía judicial».

El tiro por la culata llegó en vísperas de la elección con el caso Banco Master. El arresto del banquero Daniel Vorcaro desató una cadena de menciones a ministros del STF, y el 2 de octubre el presidente de la Corte, Edson Fachin, pidió a la Policía Federal que investigue sin excepción los hechos que involucran a Moraes, Dias Toffoli y Kassio Nunes Marques (SBT News, 2026).

«Rigorosamente apurado, sin excepción de cualquier naturaleza»: Edson Fachin, presidente del STF, sobre los hechos que involucran a ministros de la Corte (SBT News, 2026).

El matiz es indispensable: hasta ahora se trata de menciones e investigaciones, no de condenas. Además, Nunes Marques fue nombrado por Bolsonaro, por lo que el escándalo no puede reducirse a una trama del PT. El daño político, sin embargo, ya estaba hecho.

Según los datos del documento base, 45 % de los brasileños expresó desconfianza absoluta en el STF. El discurso de Lula como defensor de las instituciones quedó así ligado a una corte que una parte del país considera parcial (Painel Político, 2026).

El presidente Lula observa un abrazo entre dos magistrados durante una sesión solemne en el Supremo Tribunal Federal

El presidente Lula da Silva durante la sesión solemne de posesión de Edson Fachin como presidente del STF, el 29 de septiembre de 2025. / Imagen: cortesía de Lula Oficial, vía Wikimedia Commons
Del preso al mártir: cómo se fabrica una víctima

Jair Bolsonaro fue condenado por la Primera Sala del STF a 27 años y tres meses por golpe de Estado, organización criminal armada y daños al patrimonio, con sentencia firme desde el 25 de noviembre de 2025 (Poder360, 2026a). Arrastra una doble inhabilitación: los ocho años decretados por el TSE en 2023 y la suspensión plena de sus derechos políticos, de modo que no pudo votar el domingo, mientras el banquero Vorcaro, preso por el caso Master, sí lo hizo (JOTA, 2026a).

El Partido Liberal convirtió esa sentencia en otra cosa: no la presentó como castigo por atacar el orden constitucional, sino como una persecución política impulsada por el aparato judicial y el gobierno (El País, 2026). El mecanismo es conocido: se parte de un hecho verificable -una condena- y se le añade una historia de David contra Goliat. El líder preso deja de ser responsable de sus actos y pasa a ocupar el lugar de víctima frente a poderes supuestamente omnipotentes.

La cárcel frenó los intentos de fragmentar a la derecha y facilitó la transferencia del capital político al hijo mayor. Flávio convirtió la promesa de amnistía para los procesados por los hechos del 8 de enero y para el propio expresidente en una causa moral (Poder360, 2026b). A la vez, cada cuenta cerrada, allanamiento y multa impuestos a la infraestructura digital del bolsonarismo se transformó en munición narrativa. Rumble demandó a Moraes ante tribunales estadounidenses y Eduardo Bolsonaro pidió sanciones Magnitsky (Gazeta do Povo, s. f.).

«Con Flávio electo, Bolsonaro está libre al día siguiente»: el mensaje que Poder360 (2026b) atribuye al presidente del PL, Valdemar Costa Neto, en el titular de su nota.

Donald Trump posa con Flávio Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro y Paulo Figueiredo en el Despacho Oval

Donald Trump con Flávio Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro y Paulo Figueiredo en el Despacho Oval de la Casa Blanca; la fecha registrada en el archivo es el 26 de mayo de 2026. / Imagen: cortesía de Wikimedia Commons

Estas fuentes deben leerse con cautela: Gazeta do Povo mantiene una línea abiertamente hostil a Moraes. Pero el patrón político no depende de un solo medio. Una estrategia nacida para contener amenazas reales terminó ofreciendo a la ultraderecha el papel de perseguida que mejor funciona en redes sociales.

Al mismo tiempo, el oficialismo abrió otro flanco: Fábio Luís Lula da Silva, «Lulinha», quedó sujeto a una revisión de su información bancaria y fiscal aprobada el 26 de febrero de 2026 por la comisión del Congreso que investiga al INSS. En esa fecha todavía no era objetivo de una operación de la Policía Federal (CNN Brasil, 2026).

Parlamentarización, evangelismo y un PT convertido en partido del sistema

A la rigidez económica y la crisis judicial se añadió un tercer proceso: la pérdida de poder efectivo de la Presidencia frente al Congreso. Durante el gobierno de Bolsonaro, los legisladores controlaron más de 10 000 millones de dólares de gasto discrecional mediante el llamado «presupuesto secreto».

Con ese mecanismo, el Ejecutivo perdió una de sus principales herramientas para negociar mayorías (Agência Pública, 2026).

El nuevo Senado profundiza esa correlación: el PL contará con 28 escaños a partir de 2027 (Chequeado, 2026).

Lula ante la incertidumbre / Imagen: Gemini AI

Mientras las instituciones se desplazaban a la derecha, la sociedad brasileña también cambiaba. Cerca de un tercio de la población se identifica como evangélica. La precarización del empleo extendió la idea del «negocio propio» como salida individual, y la violencia urbana volvió atractiva la mano dura incluso en sectores populares. El PT reaccionó tarde a algunas de esas transformaciones; su propuesta para terminar con la jornada laboral 6×1 es un ejemplo.

El PT de los años ochenta y noventa se construyó en sindicatos, movimientos campesinos como el MST y organizaciones de base. Después de más de once años en la Presidencia, comenzó a ser visto como administrador del orden existente. Su mensaje pasó de prometer una transformación profunda a defender la «normalidad institucional».

Esa mutación tuvo un costo generacional: hombres de 16 a 24 años que en 2022 apoyaron a Lula se inclinaron ahora por Flávio, atraídos por una oferta que se presentaba como renovación (Agência Pública, 2026).

El fantasma de Dilma: las lecciones de una caída que ya conocimos

Nada de esto comenzó con Lula III. El antecedente más cercano está en el segundo gobierno del PT que terminó antes de tiempo. Dilma Rousseff, presidenta entre 2011 y 2016, impulsó la llamada Nueva Matriz Económica: exenciones fiscales, crédito subsidiado y apoyos a la industria. Diversos especialistas consideran que ese diseño fue un factor central en la crisis de 2014 a 2016 (Wikipedia, s. f.-a).

Dilma Rousseff, con la banda presidencial, junto al vicepresidente Michel Temer y los ministros de su segundo mandato

Dilma Rousseff, junto al vicepresidente Michel Temer y los ministros que asumieron en su segundo mandato, el 1 de enero de 2015. / Imagen: cortesía de Wilson Dias/Agência Brasil, vía Wikimedia Commons

El entorno internacional terminó por exhibir sus límites. Entre junio y diciembre de 2014, los precios de las materias primas cayeron 29,3 % y la economía china perdió dinamismo. El ajuste fiscal aplicado entre 2014 y 2015 agravó la recesión: la inflación superó 10 %, la tasa SELIC subió a 14,25 %, el PIB cayó 3,5 % en 2015 y 3,3 % en 2016, y el desempleo alcanzó 12 % al cierre de ese último año (Wikipedia, s. f.-a).

Según los materiales reunidos para este análisis, el PT admitió una demora importante en reconocer el agotamiento del modelo vigente desde 2003 y haber cedido parcialmente a la agenda del gran capital en lugar de profundizar los programas distributivos; esa autocrítica se atribuye a El Economista (s. f.).

La misma fuente señala la falta de reformas estructurales progresistas, como la tributaria progresiva, la democratización de los medios y una reforma política profunda.

A ello se sumó el estilo. Análisis atribuidos a la BBC (s. f.) y recogidos por RPP (s. f.) destacan su carácter «imperioso» y su dificultad de diálogo, que la dejaron virtualmente aislada en la Presidencia y alienaron aliados en el Congreso que luego votaron su destitución. Cuando estalló Lava Jato, nombrar ministro a Lula, bajo sospecha de obstrucción de justicia, fue considerado un error estratégico (RPP, s. f.).

La destitución se apoyó formalmente en las llamadas «pedaladas fiscales»: el uso de bancos públicos para cubrir obligaciones del gobierno sin registrar esas operaciones como préstamos. El Tribunal de Cuentas consideró que esa práctica violaba las reglas de responsabilidad fiscal (Wikipedia, s. f.-b).

En agosto de 2016, el Senado separó a Dilma del cargo. La lección no cabe en una sola etiqueta: la ruptura parlamentaria prosperó porque coincidieron una economía en recesión, una coalición que dejó de respaldarla y una movilización social alimentada por las denuncias de corrupción.

Sheinbaum frente al espejo: fortalezas de la presidenta que no es Dilma

En México, la primera diferencia está a la vista: la popularidad presidencial. Mitofsky ubicó a Claudia Sheinbaum con 72 % de aprobación en septiembre de 2026, tercera entre 40 mandatarios evaluados y segunda en América, detrás de Nayib Bukele. Lula aparecía con 32 % (Mitofsky, 2026), mientras otras mediciones situaban a la presidenta mexicana cerca de 70 %. Dilma llegó a su segundo mandato con una aprobación desplomada; Sheinbaum conserva una base social amplia y enfrenta a una oposición fragmentada.

Retrato de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, frente a la bandera nacional
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en una imagen de agosto de 2025. / Imagen: cortesía de Eneas, vía Wikimedia Commons

Hay, además, una razón material. El gobierno informa que los homicidios dolosos cayeron 48 % entre septiembre de 2024 y junio de 2026, hasta alcanzar el nivel mensual más bajo desde 2015 (Proceso, 2026a). El SESNSP calcula una reducción de 53 % (Tribuna, 2026). Son cifras oficiales que conviene contrastar, pero ayudan a explicar por qué, hasta ahora, la ultraderecha no ha logrado capitalizar la demanda de seguridad.

La estructura política también es distinta. Sheinbaum no gobierna frente a un Congreso hostil: Morena cuenta con mayorías calificadas y el Ejecutivo conserva la iniciativa sobre el gasto. Tampoco existe un «presupuesto secreto» que traslade el control de los recursos a los legisladores.

La elección popular del Poder Judicial modifica, además, el tipo de contrapeso que representa la Suprema Corte mexicana. A ello se suma el estilo presidencial: la comunicación diaria desde la conferencia matutina reduce el riesgo de aislamiento que marcó el gobierno de Dilma.

Hasta ahora, tampoco está documentado un conflicto de interés personal que alcance a Sheinbaum ni existe un movimiento anticorrupción de la escala de las protestas brasileñas de 2013 a 2016. La Marcha de la Generación Z del 15 de noviembre de 2025, convocada tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, reunió a unas 17 000 personas en la capital, según las autoridades, y dejó 120 heridos.

El gobierno la atribuyó a una campaña pagada en redes (Wikipedia, s. f.-c). Es una señal de inconformidad juvenil que merece atención, pero no equivale a Lava Jato.

Las debilidades de la moderación: consenso con el capital, reformas pendientes y un entorno vulnerable

La moderación de Sheinbaum funciona al mismo tiempo como fortaleza y como flanco. Su relación con el empresariado es fluida: el Consejo Mexicano de Negocios presentó 38 proyectos de inversión por más de 40 000 millones de dólares para 2026 y expresó su confianza en el gobierno. A cambio, el sector privado exige seguridad, trámites más ágiles y combate a la extorsión (La Jornada, 2025). Brasil advierte sobre el costo posible de ese equilibrio: el pacto que protegió a Lula frente a los mercados también redujo su margen para redistribuir.

El Paquete Económico 2027 no contempla nuevos impuestos ni aumentos abruptos a las gasolinas y refuerza el combate a la evasión (Proceso, 2026b). Es una apuesta prudente, pero deja intacta una gran asignatura que, según las lecturas del PT, Dilma tampoco abordó a tiempo: la reforma tributaria progresiva. A ella se suman la democratización de los medios y una reforma política de fondo.

Los números tampoco son del todo favorables. Banxico elevó a 1,5 % su pronóstico de crecimiento para 2026 y proyectó 2,0 % para 2027, pero advirtió que la inversión seguía débil por la incertidumbre en torno al T-MEC. También estimó que la creación de empleo formal se ubicaría entre 220 000 y 400 000 puestos (Expansión, 2026). La revisión del tratado permanece abierta, en medio de los aranceles impuestos al acero, el aluminio y los automóviles mediante el artículo 232, así como de nuevas exigencias de Trump sobre cárteles, reglas de origen y contenido chino (El Financiero, 2026).

También está el entorno político. Aunque ningún señalamiento alcanza personalmente a Sheinbaum, entre 2025 y 2026 su movimiento acumuló escándalos relacionados con el huachicol fiscal, Adán Augusto López y gobernadores de Morena denunciados por corrupción o presuntos vínculos con el crimen organizado (Infobae, 2025; Proceso, 2026c).

Para Lula, la corrupción de sus aliados resultó tan dañina como la propia. En el caso de Sheinbaum, ese es el flanco donde la oposición buscará un equivalente del caso Banco Master.

Tres presidentes frente a frente

La comparación que sigue no pretende adivinar el futuro. Sirve para identificar condiciones políticas distintas. Sheinbaum está mejor protegida que Dilma y que Lula III por su popularidad, su control institucional y su reputación personal.

Al mismo tiempo, depende de que el acuerdo con el gran capital se mantenga y de que los escándalos de sus aliados no terminen por erosionar ese capital político.

Cuadro 1. Dilma, Lula III y Sheinbaum frente a frente

EjeDilma Rousseff (2011–2016)Lula III (2023–2026)Claudia Sheinbaum (2024–)
Modelo económicoNueva Matriz Económica; agotamiento tras el fin del auge de commodities; ajuste recesivoTrípode macroeconómico; SELIC de 13,75 % a 15 %; endeudamiento familiar récordPrudencia fiscal sin nuevos impuestos; Plan México; crecimiento de 1,5 % previsto para 2026
AprobaciónPor el suelo en el segundo mandato32 % (Mitofsky, sept. 2026)72 % (Mitofsky, sept. 2026)
Relación con el capitalCedió parcialmente a su agenda sin profundizar lo distributivo, según la autocrítica atribuida al PTCarta a los Brasileños; pacto con el capital financieroRelación fluida con el CMN; 38 proyectos por más de 40 000 millones de dólares
CongresoAliados que luego votaron su destituciónSin mayoría propia; presupuesto secreto y PL con 28 senadores desde 2027Mayorías calificadas de Morena; iniciativa de gasto en el Ejecutivo
Justicia y corrupciónLava Jato y protestas masivas; pedaladas fiscalesSTF hipertrofiado; caso Master; Lulinha en la CPMIElección popular del Poder Judicial; escándalos en el entorno de Morena; Marcha Gen Z de 2025
EstiloImperioso y aisladoDefensor de la normalidad institucionalMañanera diaria; moderación; rehúye el enfrentamiento
Riesgo principalRecesión + coalición desleal + calleCamisa de fuerza monetarista + relato de persecuciónReformas pendientes + dependencia del T-MEC + corrupción de los aliados

Nota. laboración propia con base en el documento base, Mitofsky (2026), Wikipedia (s. f.-a), La Jornada (2025), Proceso (2026a, 2026b, 2026c), Expansión (2026) y RPP (s. f.).

La guerra de relatos: «Ley Antimemes», los hijos de AMLO y el legado

En México, la oposición ensaya una versión todavía menor de esa narrativa de persecución. El 30 de septiembre, el Senado aprobó por 72 votos contra 34 reformas a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y al Código Penal Federal.

El objetivo declarado fue combatir la piratería y el uso fraudulento de símbolos oficiales (La Jornada, 2026).

PAN, PRI y Movimiento Ciudadano bautizaron la reforma como «Ley Antimemes» y advirtieron que podría emplearse contra voces incómodas. El texto aprobado, sin embargo, apunta a otra conducta: el artículo 403 Bis sanciona el uso comercial de gráficos, dominios o documentos oficiales con intención de engañar, no la sátira política. La presidenta sostuvo que la norma no prohíbe los memes (DIME Noticias, 2026).

Inventar persecuciones: las claves del discurso opositor en México

«No se sanciona la crítica ni la sátira política»: Javier Corral, senador de Morena, en el debate del 30 de septiembre (La Jornada, 2026).

Eso no significa que la reforma deba quedar fuera del escrutinio. La senadora Claudia Anaya Mota advirtió que podría castigar con mayor dureza a vendedores ambulantes que a redes criminales. Además, otra iniciativa en materia de derechos de autor -todavía pendiente en la Cámara de Diputados- permitiría suspender el servicio a infractores reincidentes y merece un análisis separado (DIME Noticias, 2026).

Pero la supuesta persecución de los memes no aparece en el texto aprobado. Presentarla como un hecho cumple una función política: construir un poder amenazante para que la oposición pueda asumirse como víctima.

La segunda semejanza es el uso de la familia presidencial como arma política. En julio de 2024, los hijos de Andrés Manuel López Obrador respondieron públicamente a las acusaciones de corrupción y afirmaron que ninguna estaba sustentada con pruebas (La Jornada, 2024; Proceso, 2024).

Hasta donde fue posible documentar, no existe una resolución judicial que acredite esa supuesta red. Además, el expresidente dejó el cargo con una de las aprobaciones más altas registradas por un mandatario saliente.

La diferencia con Lula es de terreno: en Brasil la acusación familiar coincide con la erosión visible de las instituciones que debían blindar al gobierno, y en México, por ahora, no ha encontrado ese suelo. Para las izquierdas de ambos países, la única defensa sostenible es la transparencia verificable, no la indignación.

Lo que Morena debe aprender y lo que no debe creer

México parte de condiciones más favorables: un Poder Judicial elegido por voto popular, mayorías calificadas, un presupuesto que sigue bajo control del Ejecutivo y un T-MEC que obliga a negociar con Estados Unidos en un marco distinto al de la presión ejercida por Donald Trump sobre Brasil.

La familia Bolsonaro convirtió su alianza con Washington en aranceles, sanciones y presión mediática. No existe en México un conglomerado familiar de política, negocios e intervención extranjera tan exitoso como el bolsonarismo.

Elecciones judiciales del 1 de junio del 2025: el fin del bloque conservador en el poder judicial de México / Imagen: cortesía de Wired

La experiencia brasileña muestra, sin embargo, lo que puede ocurrir cuando una fuerza nacida para impugnar el sistema acaba por administrarlo, mientras el crédito se encarece, la inseguridad aumenta y la propia gobernabilidad se convierte en trueque mafioso entre camarillas parlamentarias, magistrados fuera de control y un presidencialismo acotado y débil.

Junto a oleadas de corrupción institucional a derecha e izquierda, este rompecabezas impide vislumbrar el futuro más allá de una polarización sin fin que asfixia y aleja a muchos del compromiso político por un Brasil soberano capaz de encarar grandes proyectos de desarrollo, protegiendo, a su vez, la Amazonia.

De este espejo surgen varias lecciones. La primera: el relato de la víctima necesita actos reales de poder para alimentarse. Por eso, cada medida de fuerza, incluso cuando está justificada, debe evaluarse también por la historia que permite contar a sus adversarios. La conversión de Jair Bolsonaro en mártir de las derechas brasileñas es toda una lección de lo que no debe hacerse en México.

El gobierno mexicano acierta cuando evita convertir toda crítica en conspiración y responde con información verificable; pero pierde terreno cuando confunde el cuestionamiento legítimo con una ofensiva coordinada.

La disputa no se gana censurando al opositor, que espera la supuesta represión para reivindicarse, sino reduciendo la distancia entre lo que el Estado promete y lo que la gente experimenta.

La segunda lección está en la seguridad pública. A diferencia del PT, que permitió que la derecha monopolizara el discurso del orden, el gobierno de Sheinbaum ha colocado la reducción de la violencia en el centro de su legitimidad. La estrategia combina atención a las causas con inteligencia, investigación y coordinación operativa.

En ese giro, Omar García Harfuch se ha convertido en una figura emergente: no sólo por su exposición pública, sino porque encarna la promesa de que el Estado puede recuperar capacidad frente al crimen sin abandonar el mando civil. Su ascenso, sin embargo, también concentra expectativas y riesgos.

Si los homicidios bajan pero la extorsión, las desapariciones o el control territorial continúan, la estadística oficial no bastará. Harfuch será políticamente relevante en la medida en que los resultados puedan sentirse en la vida cotidiana y sostenerse más allá de una sola persona.

La tercera lección es social. La popularidad de Sheinbaum es un capital que puede agotarse si no se traduce en instituciones que funcionen. El pendiente más visible es construir un sistema público de salud universal y gratuito que entregue resultados: consultas oportunas, personal suficiente, hospitales equipados y medicamentos disponibles cuando se prescriben, no sólo porcentajes nacionales de abasto.

La credencialización y la coordinación entre IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar pueden ser pasos importantes, pero la universalidad se comprobará en la ventanilla, la farmacia y el quirófano. La misma exigencia vale para la redistribución: el entendimiento con el gran capital es una ventaja sólo mientras no sustituya una reforma tributaria progresiva, mejores servicios públicos y empleos capaces de sostener una vida digna.

La cuarta lección obliga a reconocer una diferencia de fondo. En Brasil, el bolsonarismo dispone de una red social y cultural más densa: iglesias pentecostales y neopentecostales que funcionan como comunidades, medios y maquinarias electorales; sectores medios movilizados por el antipetismo; empresarios de comunicación y una derecha con vínculos ideológicos abiertos con Estados Unidos.

Eso no significa que todos los evangélicos o todas las clases medias brasileñas sean proestadounidenses: presentarlos como un bloque homogéneo ocultaría divisiones reales. En México, en cambio, el nacionalismo conserva una capacidad de defensa transversal frente a la presión externa.

Las críticas del Departamento de Estado, las campañas mediáticas de Ricardo Salinas Pliego y la ofensiva de grandes medios pueden desgastar al gobierno, pero también pueden reforzarlo si son percibidas como una intervención contra decisiones soberanas.

Esa protección no es automática ni eterna: se debilita cuando el patriotismo sustituye la rendición de cuentas o cuando la soberanía se usa para encubrir malos resultados.

Brasil tendrá una nueva prueba el 25 de octubre: Flávio necesita conservar a quienes votaron por Cury, Santos y Caiado; Lula debe recuperar São Paulo y Minas Gerais, además de movilizar al Nordeste (Nexo Jornal, 2026).

Cualquiera que sea el resultado, la advertencia para México es doble: defender la soberanía sin cerrarse al escrutinio y convertir la popularidad en seguridad, salud y bienestar comprobables. La inconformidad que una fuerza política deja de representar no desaparece; encuentra otro dueño más temprano que tarde.

Porque no hay vacío que no se llene, aunque deba decirse también que las grandes victorias de las derechas suramericanas, como la colombiana, son escasas y cortas, frutos de un movimiento pendular que indica tanto el favor de la coyuntura como la falta de esa hegemonía duradera que parece ser destino de todos los polos en nuestra América.

Referencias

Agência Pública. (2026, octubre). Flavio x Lula: como escândalos podem ter favorecido virada. https://apublica.org/2026/10/virada-de-flavio-no-1o-turno-escandalos-podem-ter-favorecido-desejo-antissistema/

BBC. (s. f.). https://www.bbc.com/

Chequeado. (2026). Elecciones en Brasil 2026: las claves de los resultados de la primera vuelta de cara al balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva. https://chequeado.com/el-explicador/elecciones-en-brasil-2026-las-claves-de-los-resultados-de-la-primera-vuelta-de-cara-al-balotaje-entre-flavio-bolsonaro-y-lula/

CNN Brasil. (2026). Quem é Lulinha, que teve quebra de sigilo aprovada pela CPMI do INSS. https://www.cnnbrasil.com.br/politica/quem-e-lulinha-que-teve-quebra-de-sigilo-aprovada-pela-cpmi-do-inss/

DIME Noticias. (2026). ¿Vienen cárcel y multas por hacer memes en México? Esto es lo que realmente aprobó el Senado, y lo que todavía falta votar en Diputados. https://dimenoticias.mx/senado-aprueba-ley-antimemes-propiedad-industrial/amp/

El Economista. (s. f.). https://www.eleconomista.es/

El Financiero. (2026, 18 de septiembre). Revisión del T-MEC: Sheinbaum y Trump se acercan a acuerdo, pero abren frentes. https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2026/09/18/revision-del-t-mec-sheinbaum-y-trump-se-acercan-a-acuerdo-pero-abren-frentes/

El País. (2026, 5 de octubre). Presidential election: Bolsonaro defeats Lula in the first round and brings Brazil’s far right closer to power. https://english.elpais.com/international/2026-10-05/bolsonaro-defeats-lula-in-the-first-round-and-brings-brazils-far-right-closer-to-power.html

Expansión. (2026, 26 de agosto). La economía de México crecerá más en 2026, Banxico sube su perspectiva a 1.5%. https://expansion.mx/economia/2026/08/26/banxico-economia-pib-2026-1-5

Gazeta do Povo. (s. f.). Moraes desafia Trump e intensifica censura contra bolsonaristas. https://www.gazetadopovo.com.br/sem-rodeios/moraes-desafia-trump-e-intensifica-censura-contra-bolsonaristas/

Infobae. (2025, 31 de diciembre). De Dato Protegido a huachicol fiscal: los escándalos de corrupción que sacudieron a Morena en 2025. https://www.infobae.com/mexico/2025/12/31/de-dato-protegido-a-huachicol-fiscal-los-escandalos-de-corrupcion-que-sacudieron-a-morena-en-2025/

JOTA. (2026a). Preso na Papudinha, Vorcaro votou neste domingo; Jair Bolsonaro, não. Entenda a razão. https://www.jota.info/eleicoes/eleicoes-2026/preso-na-papudinha-vorcaro-votou-neste-domingo-jair-bolsonaro-nao-entenda-a-razao

La Jornada. (2024, 24 de julio). «Ninguna de las calumnias y acusaciones han sido sustentadas con pruebas». https://www.jornada.com.mx/noticia/2024/07/24/politica/201cninguna-de-las-calumnias-y-acusaciones-han-sido-sustentadas-con-pruebas201d-132

La Jornada. (2025, 4 de diciembre). Consejo Mexicano de Negocios reitera su confianza en Sheinbaum; presentan proyectos para crecer en 2026. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/12/04/economia/cmn-reitera-su-confianza-en-sheinbaum-presentan-proyectos-para-crecer-en-2026

La Jornada. (2026, 30 de septiembre). Senado aprueba la «ley antimemes» entre confrontación de Morena y sus aliados con la oposición. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/30/politica/aprueban-ley-antimemes-en-el-senado-entre-insultos-y-acusaciones-morena-se-impone

Mitofsky. (2026, septiembre). Ranking aprobación de mandatarios, septiembre 2026. https://mitofsky.mx/post/ranking-aprobacion-mandatarios-sep26

Nexo Jornal. (2026, 5 de octubre). O que esperar das campanhas de Flávio e Lula no 2º turno. https://www.nexojornal.com.br/expresso/2026/10/05/flavio-bolsonaro-x-lula-segundo-turno-eleicoes-2026

Painel Político. (2026). E o STF, hein? Como o caso Master alimentou a derrota de Lula no 1º turno. https://painelpolitico.com/e-o-stf-hein-como-o-caso-master-alimentou-a-derrota-de-lula-no-1-turno

Poder360. (2026a). Saiba por que Bolsonaro não poderá votar na eleição de 2026. https://www.poder360.com.br/poder-eleicoes-2026/saiba-por-que-bolsonaro-nao-podera-votar-na-eleicao-de-2026/

Poder360. (2026b). Com Flávio eleito, Bolsonaro está livre no dia seguinte, diz Valdemar. https://www.poder360.com.br/poder-eleicoes-2026/com-flavio-eleito-bolsonaro-esta-livre-no-dia-seguinte-diz-valdemar/

Poder360. (2026c). Lula vence em 52 países e Flávio em 33; leia os resultados. https://www.poder360.com.br/poder-eleicoes-2026/eleicoes-2026-exterior-resultados/

Proceso. (2024, 25 de julio). Hijos de AMLO se defienden de señalamientos de presunta corrupción. https://www.proceso.com.mx/nacional/2024/7/25/hijos-de-amlo-se-defienden-de-senalamientos-de-presunta-corrupcion-332202.html

Proceso. (2026a, 14 de julio). Sheinbaum reporta 48% menos homicidios dolosos en México entre septiembre de 2024 y junio de 2026. https://www.proceso.com.mx/nacional/2026/7/14/sheinbaum-reporta-48-menos-homicidios-dolosos-en-mexico-entre-septiembre-de-2024-y-junio-de-2026-376065.html

Proceso. (2026b, 9 de septiembre). Sheinbaum presume que no habrá nuevos impuestos ni gasolinazos tras presentar el Paquete Económico 2027. https://www.proceso.com.mx/nacional/2026/9/9/sheinbaum-presume-que-no-habra-nuevos-impuestos-ni-gasolinazos-tras-presentar-el-paquete-economico-2-379655.html

Proceso. (2026c, 30 de agosto). Gobernar desde el escándalo: mandatarios morenistas, entre denuncias por corrupción y crimen organizado. https://www.proceso.com.mx/nacional/2026/8/30/gobernar-desde-el-escandalo-mandatarios-morenistas-entre-denuncias-por-corrupcion-y-crimen-organizad-378956.html

RPP. (s. f.). Dilma Rousseff: errores y aciertos que marcaron su gobierno Brasil. https://rpp.pe/mundo/actualidad/dilma-rousseff-errores-y-aciertos-que-marcaron-su-gobierno-brasil-noticia-961493

SBT News. (2026, 2 de octubre). Master: Fachin pede à PF investigação «sem exceção» na Corte. https://sbtnews.sbt.com.br/noticia/brasil/master-fachin-pede-a-pf-investigacao-sem-excecao-na-corte

The Guardian. (2026, 5 de octubre). Brazil’s presidential race goes to second round as Flávio Bolsonaro leads incumbent Lula. https://www.theguardian.com/world/2026/oct/05/brazil-presidential-race-election-result-second-round-lula-flavio-bolsonaro

Tribuna. (2026, 8 de septiembre). Bajan los homicidios dolosos en México 53% durante el Gobierno de Sheinbaum: SESNSP. https://tribuna.com.mx/mexico/2026/09/08/bajan-los-homicidios-dolosos-en-mexico-53-durante-el-gobierno-de-sheinbaum-sesnsp_683528/

Wikipedia. (s. f.-a). 2014 Brazilian economic crisis. https://en.wikipedia.org/wiki/2014_Brazilian_economic_crisis

Wikipedia. (s. f.-b). Fiscal pedaling. https://en.wikipedia.org/wiki/Fiscal_pedaling

Wikipedia. (s. f.-c). 2025 Mexican protests. https://en.wikipedia.org/wiki/2025_Mexican_protests

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