Virada de Lula: el presidente reelecto da su discurso de victoria en São Paulo el 25 de octubre de 2026
Análisis

La remontada de Lula: claves de un milagro electoral

Sucedió en la segunda vuelta. La remontada de Lula fue total: convirtió una desventaja de 2.2 millones de votos en una ventaja de 4.4 millones. Nuevas estrategias en redes y la toma de las calles la hicieron posible; pero su presidencia dependerá de un Congreso hostil.

El 13 de octubre, frente al Congreso Nacional en Brasilia, Rick Azevedo, fundador del movimiento Vida Além do Trabalho (VAT, Vida más allá del Trabajo), lanzó una frase que entonces sonaba a bravata: «La escala 6×1 va a ser tirada al basurero de la historia junto con Flávio Bolsonaro», según O Liberal. Doce días después, las dos cosas ocurrieron. La remontada de Lula sucedió y fue reelegido presidente de Brasil.

Resultados Presidenciales Brasil

Segunda Vuelta | 100% Escrutado

Luiz Inácio Lula da Silva Partido de los Trabajadores (PT)
51.79% 64,255,969 votos
Flávio Bolsonaro Partido Liberal (PL)
48.21% 59,826,002 votos

Se instauró la jornada laboral de 40 horas semanales y Luiz Inácio Lula da Silva rompió todos los pronosticos y se alzó con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas.

André Janones, estratega digital de la segunda vuelta, abrazando a Lula durante los festejos por su victoria en la Avenida Paulista, São Paulo / Imagen: cortesía Agencia EFE

La escala de seis días de trabajo por uno de descanso ya había caído por reforma constitucional. Y el domingo 25 de octubre, la segunda vuelta en Brasil le dio a Lula el 51.79 por ciento de los votos válidos, frente al 48.21 por ciento de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL).

En números absolutos, Lula sumó 64 millones 256 mil 232 votos y su rival, 59 millones 826 mil 41. La diferencia final, de 4 millones 430 mil 191 votos, contrasta con lo ocurrido el 4 de octubre, cuando Flávio ganó la primera vuelta por 2 millones 224 mil 965.

La remontada de Lula: miles de personas en el acto de campaña de Lula en la Avenida Paulista el 11 de octubre de 2026
Acto de campaña de Lula en la Avenida Paulista, en São Paulo, el 11 de octubre. Foto: Ricardo Stuckert/Lula Oficial. / Imagen: cortesía de Agência Brasil
Lo que Matria leyó…y lo que no vio

Al día siguiente de la primera vuelta, en Matria publicamos «Bolsonarazo en Brasil: Lula contra las cuerdas», un análisis que hoy conviene releer sin complacencia. Su conclusión central resistió la prueba: Lula no estaba derrotado, aunque llegaba a la segunda vuelta contra las cuerdas.

El diagnóstico tampoco se equivocó en lo esencial. Un gobierno con desempleo de 5.3 por ciento y crecimiento sostenido perdía la calle por la camisa de fuerza monetarista: una tasa Selic de entre 13.75 y 15 por ciento, que encarecía el crédito y dejaba a las familias endeudadas en niveles récord.

Aquel texto anticipó también que Lula necesitaba recuperar São Paulo y Minas Gerais y movilizar al Nordeste, mientras Flávio debía retener a los votantes de la derecha no bolsonarista. En ese punto, la tercera vía parecía jugar a favor del PL, y así lo escribimos.

Lo que no vimos con suficiente claridad fue la capacidad de respuesta de la base social. El análisis hablaba, citando a Singer y Rugitsky, de un «lulismo a cámara lenta» y de un PT convertido en partido del sistema; ambas cosas siguen siendo ciertas, pero la virada, o remontada, de Lula no salió del aparato partidario.

Salió de una demanda material concreta que el progresismo institucional había dejado madurar sin empujarla. Y salió de una militancia digital que el PT, durante la primera vuelta, no supo o no quiso activar.

La calle del 6×1: el motor de la remontada de Lula

La consigna era elemental: trabajar cinco días y descansar dos. El movimiento VAT, o Vida más allá del trabajo, nacido de las redes y encabezado por Rick Azevedo, hoy diputado federal electo por el PSOL de Río de Janeiro, llevaba meses reuniendo firmas cuando la campaña la convirtió en eje de la disputa.

El movimiento “Vida Além do Trabalho” empujó las demandas de las clases populares y quitó al boslonarismo su empuje electoral, que capitalizó Lula / Dar clic en la imagen para saber más de este movimiento

El 14 de octubre, el Senado aprobó la Propuesta de Enmienda Constitucional 221/2019 por 75 votos contra uno. La reforma reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial y garantiza dos días de descanso remunerado.

El único voto en contra fue el del senador Hamilton Mourão, exvicepresidente de Jair Bolsonaro. La líder del gobierno en el Senado, Teresa Leitão, advirtió durante la sesión: «Estemos atentos, porque el avance que hacemos hoy necesita ser protegido mañana».

El Congreso promulgó la enmienda el 16 de octubre, con Lula presente, a nueve días de la segunda vuelta. Que senadores de derecha la votaran en masa dice mucho del momento: nadie quiso quedar del lado de la escala 6×1 cuando la calle ya había decidido.

Flávio, en cambio, nunca encontró una postura firme sobre la jornada laboral. Esa vacilación le costó caro entre trabajadores de servicios e informales, el electorado que en 2022 había oscilado entre ambos bandos.

WhatsApp, Janones y la disputa por la conversación

En la primera vuelta, la campaña del PT se había limitado a enumerar obras de gobierno, un tono defensivo que no conectaba con el costo de la vida. En la segunda, la conversación se trasladó a los celulares.

El canal de WhatsApp «Exército do Lula», creado y administrado por el diputado André Janones, se volvió el principal frente digital de la virada de Lula. Su eficacia se midió por la reacción del adversario: la campaña de Flávio pidió suspenderlo por difundir supuesta desinformación.

El 11 de octubre, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, ordenó a WhatsApp suspender el canal en un plazo de tres horas. Tras tres días de idas y vueltas judiciales, el canal volvió a operar el 14 de octubre, por orden del propio Nunes Marques.

Exército do Lula

Un canal de WhatsApp para la “virada” de Lula

Cherry Blossom

Ogawa Kazumasa

Janones respondió con una frase que resumía la estrategia: «No voy a jugar su juego». La frase revela algo más que un pleito entre abogados: la batalla por las redes se había vuelto tan decisiva como la de las calles.

El propio Lula lo reconoció en su discurso de victoria, cuando anunció que la comunicación digital tendrá un espacio muy grande en su gobierno. «Voy a conversar mucho con el pueblo brasileño, muchas veces al día, directamente», prometió.

Minas Gerais y el mapa de la remontada

La geografía del resultado confirma que la virada de Lula fue una victoria construida estado por estado. Cada candidato ganó en 13 estados, y Flávio sumó además el Distrito Federal, según Bloomberg Línea.

El Nordeste fue un muro: Lula obtuvo 75.88 por ciento en Piauí, 71.31 en Bahía y 69.2 en Pernambuco. En el Sur, en cambio, el bolsonarismo conservó sus bastiones, con 69.42 por ciento para Flávio en Santa Catarina y 62.58 en Paraná.

Muchos municipios cambiaron de Bolsonaro a Lula y así se dio la virada / Imagen; cortesía de 617.News

El dato decisivo vino de Minas Gerais, el estado que funciona como termómetro del país. Flávio lo había ganado en primera vuelta; Lula lo recuperó con 50.43 por ciento contra 49.57, una diferencia mínima pero suficiente para no romper la regla no escrita de que quien gana Minas gana Brasil.

São Paulo y Río de Janeiro siguieron en manos de Flávio, con 53.85 y 53.1 por ciento respectivamente. Pero el margen se estrechó lo suficiente para que el Sudeste dejara de ser un colchón para el PL.

La participación también empujó la remontada de Lula. Acudió a votar 80.8 por ciento de los casi 158.7 millones de electores habilitados, contra una abstención de 21.08 por ciento en la primera vuelta, la más alta en una primera ronda desde 1998.

La Amazonia, entre el récord y las presiones

Ninguna otra elección del continente tenía tanto en juego para la selva. Una semana antes de la segunda vuelta, el sistema Prodes del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) informó que la deforestación en la Amazonia bajó a 3 mil 335 kilómetros cuadrados en 2026.

Es la cifra más baja desde que comenzó la serie histórica en 1988 y representa una caída de 41.8 por ciento frente a 2025, según Poder360. El Cerrado también registró su menor nivel desde 2001.

Lula llevó el dato al discurso de la noche electoral: «Este año es la primera vez que logramos reducir la deforestación por cuatro años consecutivos en este país», dijo, según la transcripción de Alma Preta. Y añadió: «Vamos a enseñarle al mundo cómo se trata la política climática».

Flávio, en contraste, propuso dar mayor poder de decisión a los propietarios de tierras en la Amazonia, según Mongabay. Para las organizaciones ambientalistas, esa ruta habría debilitado las salvaguardas que permitieron la caída.

Sin embargo, Matria no puede contar esta historia como un duelo simple entre un salvador y un depredador. El propio gobierno de Lula impulsó con el Congreso un licenciamiento ambiental acelerado para obras estratégicas, incluida la repavimentación de la carretera BR-319, que el Observatório do Clima llevó a tribunales.

La vía de 885 kilómetros, que conecta Manaos con Porto Velho en plena Amazonía, siempte tuvo un problema: un tramo central que se vuelve completamente intransitable en la temporada de lluvia. Y Lula da Silva respaldó la mejora y pavimentación d la carretera, argumentando que es necesario conciliar el desarrollo económico regional y la conectividad con la protección del medio ambiente

La única vía terrestre que comunica Manaus con el resto del país responde a un interés público real, y la soberanía sobre la Amazonia exige presencia del Estado. Una ciudad sin acceso por vía terrestre es una anomalía que no podía durar.

Lo que otros disputan es si esa red de comunicación se construye con licencias rigurosas y consulta a los pueblos indígenas, o con atajos que después aprovecha el agronegocio.

Probablemente, ambas sean verdad. Pero el gobierno federal formalizó la creación de cuatro Reservas de Desarrollo Sostenible en torno a la carretera, resguardando unas 669,000 hectáreas de selva tropical.

Deforestación en la Amazonia brasileña, territorio clave para la política ambiental tras la virada de Lula
Frontera entre selva y campos de cultivo en Rondônia, en la Amazonia brasileña (2020). Foto: Bruno Kelly, CC BY 2.0. / Imagen: cortesía de Wikimedia Commons_(62)_(50224604772).jpg)
Un PT en minoría frente al PL: los límites de la remontada de Lula

El problema es que la virada, o remontada, de Lula tendrá que gobernarse con un Congreso que el presidente no eligió, como él mismo admitió: «Yo no escogí al Congreso». A partir de febrero de 2027, el PL tendrá 121 de los 513 diputados, la mayor bancada de un solo partido desde la Constitución de 1988.

La federación del PT con el PCdoB y el PV sumará 88 escaños, y el PT por sí solo, 70, según CNN Brasil. Entre ambos polos queda el centrão: la federación União-PP con 87, el PSD con 43, Republicanos con 41 y el MDB con 36.

En el Senado el desequilibrio es mayor. El PL tendrá 28 de los 81 senadores, frente a solo nueve del PT, y la derecha conquistó 34 de los 54 escaños que se renovaron en octubre.

Con esa aritmética, Lula no podrá aprobar reformas constitucionales sin el centrão, que exigen tres quintas partes de cada cámara. Cada voto tendrá un precio en presupuesto y cargos, la misma lógica de enmiendas parlamentarias que Matria describió como parlamentarización del poder.

El riesgo inmediato es que la reforma del 6×1 se convierta en botín de reglamentación, y que la agenda ambiental quede a merced de la bancada ruralista. La advertencia de Teresa Leitão sobre proteger mañana lo conquistado hoy no era retórica.

Congreso Nacional de Brasil, donde el PL será la mayor bancada frente a la virada de Lula
Sede del Congreso Nacional en Brasilia. CC BY 2.0. / Imagen: cortesía de Wikimedia Commons.jpg)
El día después: impugnación sin pruebas y una lección para México

Flávio Bolsonaro no reconoció su derrota. «Es imposible reconocer el resultado de las elecciones en el contexto de cómo sucedieron estas cosas», declaró, y anunció que pedirá la anulación de los comicios, según Midiamax.

Su argumento es la decisión judicial que prorrogó dos horas la votación en algunas secciones. Cuando afirmó que fiscales del PL habían sido retirados de la sala de cómputo, el TSE respondió en una nota de cuatro palabras: «La afirmación es falsa».

Flávio Bolsonaro; la derrota, inesperada, que no quiso reconocer / Imagen: cortesía de EFE

El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, expresó un «reconocimiento incondicional a la voluntad soberana del pueblo brasileño en las urnas». Que el jefe de una cámara dominada por la derecha se deslinde del candidato del PL indica que el centrão ya calcula su relación con el nuevo gobierno.

Lula, por su parte, leyó la noche en clave política: «Esta elección fue una derrota del negacionismo. Fue una derrota de la mentira». Al frente queda un cuarto mandato bajo asedio, con un Jair Bolsonaro condenado a 27 años y tres meses que su partido presenta como mártir.

Para México, la virada de Lula deja una lección que va más allá de la comparación fácil con Claudia Sheinbaum. Los buenos indicadores no bastan si no alivian el bolsillo, y una base organizada alrededor de demandas concretas puede pesar más que cualquier campaña de logros.

Aunque el carisma, el contacto directo con el pueblo, y la movilización en las calles son factores que, en la hora decisiva, cuentan tanto como la reorganización de las redes sociales.

Porque, a fin de cuentas, el ejército virtual de Lula debió convertirse en movilización popular y voto masivo para garantizar su reeleción.

La pregunta abierta, en Brasil como en el resto de la región, es si los progresismos sabrán convertir la movilización en poder duradero o si cada elección seguirá dependiendo de una remontada de último minuto.

Pero, dicho sea de paso, no existe efecto dominó automático del Trumpismo y sus aliados en América Latina y no hay manual de redes que garantice victoria alguna. Y cada país, o sus partidos-movimiento, con sus liderazgos, vive su tiempo en ecosistemas nacionales que poco tienen que ver unos con otros.

Y, pese a todo, la virada de Lula es un respiro urgente porque hoy las dos mayores economías de América Latina tienen presidencias que no son caricaturas al servicio, total, de los Estados Unidos de América.

Onodet

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